También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

domingo, 22 de mayo de 2016

Nicolás Viñolo, "El Vignolo": Larga vida a la viñeta


Dibujar para combatir el aburrimiento. Sentirse un “bicho raro” en el secundario. Tener a “D`artagnan” y “El eternauta” entre las primeras lecturas… Vignolo, artista argentino, nos comparte aquí parte de su universo creativo y sus impresiones sobre el mundo del cómic y la ilustración. 



Por Camila Reveco

Periodista cultural con especialidad en artes plásticas




¿Cómo es y qué dibuja la nueva generación de historietistas e ilustradores nacionales? El entrevistado en esta oportunidad, es uno de sus exponentes: Nicolás Viñolo, alias “Vignolo”, nació en la provincia de Mendoza, al oeste de Argentina, el 6 de marzo de 1988. El, junto a otros de su generación, representa a toda una nueva camada de “novelistas gráficos”, como también se los llama. 


“La historieta es un medio como el cine o la literatura, puede abarcar un amplio espectro de historias o géneros, pero lamentablemente sigue relacionado al humor o a productos más infantiles como Mayor y Menor, el cuál no me parece malo, pero no es lo único que se está haciendo acá”, describe Vignolo acerca de la situación que atraviesa el género pero destaca que “en los últimos años la aparición de certámenes, convenciones y ferias han expuesto que el fenómeno puede crecer y que ya no se trata de un grupo de locos subterráneos”. 

El joven mendocino forma parte de un mundo con una gramática que tiene una lógica de funcionamiento muy particular y rica, liderada por la imaginación. En la historieta hay mucha contundencia artística. Es un género que fluye y se redefine constantemente, y por sobre todo, que ha sabido permanecer a través del tiempo adaptándose a cada momento histórico. 

Hoy, el rubro cuenta con nuevos autores talentosos; Vignolo es un ejemplo. 

Los comienzos:

-¿Cómo fue la entrada al mundo del arte y al dibujo?

-Todavía no sé si me dejaron entrar, jeje. Si hay algún antecedente creo que tiene que ver con la infancia. Se dice que quien no es bueno para los deportes desarrolla otra capacidad alternativa. La mía fue el dibujo. Supongo que fue por el entretenimiento y la satisfacción que me brindaba hacerlo, siempre fui un tipo muy casero. Si hay algo que puedo decir, que me hace muy feliz, es crear cosas. Desde chico me inventaba personajes, era una manera de combatir el aburrimiento. Aquellas no eran épocas de tanta tecnología y la televisión de aire siempre fue un plomo. De hecho, yo pensaba más en ser director de cine, pero nunca tuve el presupuesto.


-¿Recibiste educación formal?

-Comencé siendo autodidacta, tenía un hambre visual tremendo y copiaba cuanta imagen me gustara. Recuerdo que si un libro tenía ilustraciones, buscaba siempre el que tenía las más elaboradas. A los 14 fui a un taller de historietas de la Galería Caracol, con el profesor Jorge Santillán. Para mí fue una revelación conocer a otros pibes que tenían las mismas inquietudes, me sirvió muchísimo para pulir el dibujo y ganar confianza en lo que hacía. Todavía hoy conservo amistades de ese taller, tengo un buen recuerdo. El secundario lo hice en un colegio técnico que me quemó la cabeza, dibujaba medio a las escondidas porque era un bicho raro en ese contexto. Una pesadilla. Finalmente fui cinco años a la carrera de Artes Visuales en el UNCuyo, donde aprendí un montón de cosas valiosas. Fue definitivo para darme cuenta que quería volver a la ilustración, y a mi pasión principal, la historieta.


-¿Qué leías de niño? 

-Las primeras historietas que recuerdo eran unas D´artagnan de mi viejo. Las encontré en una caja de diarios viejos y fue como hallar un tesoro. Después empecé con superhéroes y esas cosas, compraba a cuenta, con las monedas de la merienda, comics en el kiosco frente a la escuela. Leer “El Eternauta” a esa edad es algo impagable. En libros era un poco más flojo que ahora, Julio Verne me daría una pantallazo temprano de la ciencia ficción de la que hoy soy devoto. Mi familia siempre fue un incentivo, y lo sigue siendo de alguna manera, ya se han resignado a tener un hijo “artista” en varios aspectos. De todas formas no sería quien soy si no fuera por ellos. Les debo todo.

El escenario:

-¿Cómo ves el escenario del cómic y de la ilustración en Mendoza y en el país? ¿Hay una nueva camada de artistas en este rubro? 

- Son campos muy difíciles para todos. En Mendoza hay un semillero de talento increíble, gente emergente y algunos ya más afianzados, pero sigue habiendo una lucha por ganar terreno en la agenda de la cultura. En el campo actual hablar de historietas para adultos parece un capricho extraño, poco rentable, algo que sucede más o menos con la ilustración. La historieta es un medio como el cine o la literatura, puede abarcar un amplio espectro de historias o géneros, pero lamentablemente sigue relacionado al humor o a productos más infantiles como “Mayor y Menor”, el cuál no me parece malo, pero no es lo único que se está haciendo acá. 

-¿Qué pasa con los superhéroes? 

-La fiebre actual por los superhéroes es interesante para introducir nuevos lectores al medio, pero achica el mercado para un solo tipo de publicaciones, que nada tienen que ver con la producción local. Los artistas que realmente viven de esto, laburan para el extranjero. Las editoriales independientes hacen un trabajo titánico por mantener una escena de historieta nacional, pero los costos y la falta de apoyo terminan boicoteando los proyectos. 

-¿Entonces?

-De todas formas no todo es negro. En los últimos años la aparición de certámenes, convenciones y ferias han expuesto que el fenómeno puede crecer y que ya no se trata de un grupo de locos subterráneos.


-¿Crees que la historieta argentina ha sufrido una especie de “bajón” si la comparamos con la época de los 40, 50 o 60 en donde fue verdadero culto?

-El bajón es que la cultura se volvió un lujo elitista. Algo caro e innecesario. Gastamos fortunas para que todo el mundo vea fútbol gratis todos los días, pero no nos preocupamos por darle cultura a la gente. Los pibes de hoy no leen, son presas de un abuso tecnológico que no los enriquece, porque se termina empleando para tonterías. La televisión es un claro ejemplo del embrutecimiento sistemático de la gente, donde las personas que tienen algún contenido profundo para ofrecernos no están en ella. ¿Cuánto espacio se le brinda al chismerío, a las novelas banales y a la estupidez y cuánto se le brinda a los pensadores, a los artistas, a los científicos? El conocimiento se volvió algo aburrido, de “gente careta”, y la fantasía un defecto de “gente inmadura”.

-Compra historieta quien es realmente fanático… 

- Sí. La diferencia principal en la caída de ventas, es que antes la gente común (no los fanáticos o los coleccionistas) consumía sin prejuicios historietas en el día a día, como quien lee el diario. Durante y después de los 90´s la industria quedó arrasada por la invasión de material extranjero primero, y luego por la crisis. Esto dio lugar a la proliferación de fanzines (revistas hechas a base de fotocopias, autogestivas) que ofrecieron una nueva camada de artistas jóvenes, mientras los consagrados publicaban afuera lo que acá nadie podía comprar. Hoy la historieta está en buena forma, viviendo una especie de “renacimiento”, pero seguimos atrasados de otros países que protegen y reconocen la importancia de sus artistas. Todavía hay mucho por hacer.


-¿Qué papel crees que desempeña la ilustración al momento de comunicar?

-Desde sus inicios la ilustración ha sido información y contenido traducido en imágenes. La ventaja frente a una fotografía es que puede exponer mensajes y subjetividades de una manera más explícita en lo que a la metáfora se refiere. Permite un tratamiento quizás más plástico y puntual al mensaje, se puede ser poético si se quiere. Las imágenes han sido reflexivas, críticas, profundas, peligrosas, incluso universales, por encima del significado de las palabras. Esto la hace fundamental a la hora de la comunicación, somos animales visuales. Vivimos invadidos por imágenes, hasta transmitimos emociones con emoticones, con símbolos. Lo demás es gusto estético, lo cual es totalmente subjetivo.

Una cuestión de suerte: 


-¿Con qué artistas del género te identificás?

-Me identifico con la camada joven que maneja el lenguaje urgente de ahora: Federico Calandria, Lucas Varela, Carlos Aón, Jorge Gonzalez, Saenz Valiente, Fernando Calvi… aunque la mayoría de estos que te nombro ya están consagrados y pelados otros, son gente que empuja a la historieta a nuevos caminos narrativos y visuales, llevan una especie de hambre vanguardista. Hoy la tecnología y la gran oferta de artistas han puesto alto el listón de calidad gráfica. No basta con saber dibujar. Hay que ser creativo, original, maleable. Lo bueno es que hay para todos los gustos.


- Entre tus trabajos figura un homenaje al escritor estadounidense de ciencia ficción y policíacas Fredric Brown ¿qué es lo que más te gusta de su obra?

-Realmente no soy un conocedor total de la obra de Brown, tengo a la espera la novela “Marciano vete a casa” que aparentemente es un golazo. He leído principalmente cuentos cortos de él, en los que se movía con una destreza y humor infalible. En un par de líneas te resuelve una historia que te deja completamente descolocado. Al leerlos pensé “Esto es muy de historieta” porque en los cómics hay mucha síntesis, o tiempos narrativos que corren a la velocidad del ojo. Cuando adapté “El fin” me interesaba mucho el cómo plantear la situación visualmente, porque ya el cuento en sí mismo, conservaba una coherencia estética palabra a palabra, y no había nada gratuito en él. La primera reacción del lector es “acá hay un error” y quería que eso desconcertara al espectador del cómic también. Ese metalenguaje es algo de lo que se nutre mucho la historieta moderna, romper los órdenes, los ejes, las relaciones lector – realidad. Lamentablemente una de las suertes que corre la ciencia ficción como la historieta, es que siempre se las vulgarizó o subestimó por ser de culto, pero esconden obras sorprendentes, para todo aquel que esté libre de prejuicios.


Vignolandia: Un mundo también, musical 

-Entre tus trabajos como ilustrador están los que has realizado con el sello Igor Sueña Discos ¿De qué se trata?

-Como amante de la música primero y músico después, siempre me interesó muchísimo el arte de los discos. Podía pasar ratos mirando una portada de Zeppelin o Floyd, buscando ese detalle misterioso. Después descubrí que todas esas portadas de los 70s eran de un mismo grupo de diseño: Hipgnosis. Lo de Igor Sueña discos surgió primero como necesidad de un sello propio para sacar la música que estaba haciendo en ese momento, y la de mis compadres de banda, amigos, etc, y agruparla en un solo bloque estético. Me dio la posibilidad de experimentar muchísimo más con la imagen, con la fotografía, con el concepto, con lo abstracto y lo digital. Me podía camuflar con lo que la música pidiera visualmente, completar el mensaje o despistarlo por completo.


-¿Cómo es la interacción que surge a partir del entramado entre tus dibujos y las bandas locales en vivo? Por ejemplo el trabajo que has hecho con Funkoide… 

-Fue algo nuevo para mí, de hecho es un proyecto que va evolucionando a medida que la banda se adapta a distintos escenarios, hay lugares donde al no haber proyector las imágenes las mandaban los músicos por wasapp al público. Fue una idea muy original. Funkoide es una banda de funk y jazz rock fusión, por lo que todos sus temas son instrumentales. Me contactaron con la idea de hacer el arte para un disco y un show conceptual con una historia de gangsters del 20 que tenían, con la premisa de que dibujara las escenas y los personajes como en un cómic para acompañar la música en vivo. Si bien el concepto inicial creció, estamos en proceso de cerrarlo este año. Ya se han hecho varias presentaciones piloto y la gente ha estado muy entusiasmada con el resultado.


-¡Escuché versiones que has hecho de Luis Alberto Spinetta! ¿Te sentís cómodo de igual forma en ambos campos creativos?

-Creo que tengo la suerte de saber que me gusta y que no. Los que me conocen saben que soy el mismo en cualquier situación. No mezclo porque no creo que haga falta. Soy esto, alguien que disfruta del arte, la forma final de este es lo que menos me importa. Suena pretencioso, pero no lo es. Si me sale una canción bien, si me sale una historia, buenísimo, si dibujo y me gusta mejor… Hay días en que pienso que todo lo que hago es una porquería también. No me gusta la idea del artista bohemio que se rasca la panza. Hay que hacer. Ese es mi lema. Y si sirve para comunicar algo, para hacer feliz a alguien o para hacerlo pensar, mejor. 

La docencia:

-Dictas un taller de historieta para los más chicos ¿Qué contenidos abordás y cuáles con las satisfacciones más grandes que te brinda esta actividad?

-Trabajo con distintas edades, lo cual me permite tener distintas dinámicas de complejidad. Los contenidos que doy son el guión, los formatos, y la formación del dibujo como herramienta para crear, la línea, el color, etc… el oficio del dibujante. Pero esto nunca es excluyente ya que hay pibes que no son virtuosos del trazo, pero tienen una imaginación increíble. Siempre les recuerdo que la imagen en la historieta está al servicio de la historia, que son una amalgama importantísima. Que hacer cómics no es dibujar bonito, sino contar “algo”, entretener, comunicar ideas, sensaciones, locuras fantásticas, y lograr que el lector comparta con nosotros el mismo placer al leerlas que el que tuvimos al crearlas. La verdad nos divertimos mucho, porque crear es un poco un juego donde todo puede funcionar si uno está dispuesto a buscarle la vuelta.

-Por último, si tuvieras que pensar en una obra (pintura, ilustración ajena) que siempre te haya causado profunda admiración ¿Cuál elegirías y por qué?

-Cualquiera de Moebius (Jean Giraud).Tiene un trazo tan bello y poderoso, tan imaginativo y original que nos hace dudar de su propia humanidad. El tipo era un extraterrestre de otra dimensión. Lo pueden imitar, pero nunca van a igualar su legado. Es el Bosco del cómic.

Obra de Moebius (1938-2012)

Sobre el artista:

Vignolo en plena creación 

Nombre: Nicolás Matías Viñolo
Fecha de nacimiento: 06 de Marzo del 88
Lugar de nacimiento: Maipú, Mendoza. Argentina. 
Estudios formales: Técnico Mecánico del secundario. Licenciatura de artes plásticas incompleta. 

Menciones/Reconocimientos: 

* Exposición conjunta con un grupo de alumnos de la UNC en la muestra de Juan Gimenez en el Espacio Contemporáneo de Arte (2010)

*Publicación en la antología de La Biblioteca Nacional con los ganadores del concurso de historietas Juan Arancio 2013

*Muestra colectiva Aprendo, luego existo en Biblioteca San Martin de ciudad (2014)

*Ganador de los concursos “Historietas del Sótano” 2015 y primer mención en el “Certamen Provincial de Historietas 2015” con publicación en libro.

Un inesperado encuentro 

Sus gustos:

Un libro: Crónicas Marcianas de Ray Bradbury.

Un grupo de música o un solista: Difícil, ¡hay tanta música buena en el mundo! Mmm… ¿Invisible y Peter Gabriel?

Un disco: Ok Computer (1997, Radiohead)

Una canción: “In my tree”, de Pearl Jam

Una película: Complicadísimo, ehhh… “Los cazadores del arca perdida”!!!

Un hobby: ¡No tengo tiempo! Mis hobbys son mi trabajo. Coleccionar historietas no creo que califique como tal… pero es lo que hago.

Contacto:

Facebook y/o Twitter: https://es-es.facebook.com/elvignolocomics

Web/Blog: www.elvignoloart.blogspot.com


2 comentarios:

  1. Excelente entrevista y artista, contenido sin desperdicios! Un placer leerte, Camila.

    ResponderEliminar