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miércoles, 27 de enero de 2016

Jerónimo Guiñazú: La belleza de lo feo





En esta entrevista exclusiva dialogamos con el joven escultor argentino Jerónimo Guiñazú, que vive y trabaja desde la ciudad de Mendoza. Su fascinación por lo extraño y anómalo. Sus influencias, pasiones y más. 

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas 
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

“Veo belleza en donde la mayoría ve algo feo. Veo luz en los elementos más oscuros de mi obra, quizás como un acto de comprensión y amor a la marginalidad estética que transmiten”, son las palabras del artista plástico Jerónimo Guiñazú, nacido en Mendoza, Argentina en 1978. 

Nutrido por la estética del cineasta estadounidense David Lynch (1946), Guiñazú sabe expresar su imaginario retorcido y explorar dentro de la psiquis o lo sobrenatural sin que falte el elemento lúdico y experimental que arrastra desde la infancia. Su inquietante obra de “formas ilógicas y bizarras”, según dice, manifiesta esos aspectos de manera constante y su estilo siniestro está totalmente definido; punto destacable porque es difícil encontrarlo en un artista joven. 

Jerónimo a través de sus muñecas crea un mundo propio y perturbador. Hay algo ahí de expresionismo, surrealismo, incluso de magia. Pero el concepto global está gobernado por lo oscuro y lo macabro donde también hay belleza. “En mi caso –reflexiona- hay un dialogo con los materiales que me “guían” sutilmente en aspectos técnicos, como valores, texturas y formas”. 

¿Hay quizás alguna corriente satánica, o incluso la acción del mismísimo diablo detrás del imaginario de este artista? podría preguntarse Doña Rosa junto a su vecina, o esta periodista: “Yo diría -intenta explicar Guiñazú- que se trata de muñecas con una estética terrorífica y bizarra (…) pero diabólicas no”, deja en claro, y agrega: “Eso implica un sistema de creencias más complejo, ligado a una aceptación de dos realidades antagónicas... y mis seres van más allá de eso”.


"Monseñor", una denuncia a la pedofilia por parte de funcionarios de la Iglesia Católica. 
-Los artistas han usado a lo largo de la historia vehículos creativos fascinantes a la hora de hacer arte. La intuición caótica y el libre flujo creativo de Tristan Tzara, Brion Gysin o William Burroughs ha sido, para mí, increíble y única ¿Qué impresión te causan estos muchachos? ¿Su técnica o método influyen de alguna manera en tu trabajo? 

-De Gysin y Burroughs comparto las fracciones experimentales de sus inicios y de lo que esto significó para el arte y la literatura. En mi caso hago hincapié en esa palabra "experimental"; algo que me acompaña desde la niñez, con la intervención de muñecos que aún hoy realizo. De niño mezclaba partes de distintos juguetes para crear, sin un propósito artístico, eran formas ilógicas y bizarras. Esa beta experimental me llevó, ya dentro de la producción artística, a fusionar lo orgánico con lo inorgánico e ir creando y desarrollando lo que es hoy mi obra. 



-¿Qué impresión le habrás causado a tu familia cuando te veían divertirte con juguetes “ensamblados”? 

-Era un niño bastante solitario, y se me daba mucha libertad en casa; eso incluía mi beta creativa. Para modificar mis juguetes muchas veces usaba fuego, para derretir el plástico usaba también muchos tipos de pegamento. Es una lástima no tener alguno de esos juguetes hoy, serían un buen registro. Eran lindas épocas. 

-David Lynch siempre sintió una melancólica fascinación por los años de su niñez, que ha demostrado en gran parte de sus películas. De alguna forma ¿te seguís sintiendo un niño artista? ¿Tu obra denota cierta nostalgia? 

-Sí, coincido con vos. Es muy importante conservar, en la vida adulta, al niño que fuimos. En mi caso me acompaña de múltiples formas, una de ellas es el elemento lúdico que hay en mi obra; y otras veces en ese soñar constante que se transforma en proyectos. 



- ¿De qué manera se puede “experimentar” hoy cuando parece que todo estuviera ya hecho? 

-Siempre va a haber algo por descubrir, no soy el tipo de persona que, en el arte, este pensando formas de innovar o estar en la búsqueda de algo totalmente original en cuanto a las artes visuales. Cuando empecé a desarrollar mis técnicas y a experimentar con los materiales que uso, fue un proceso nuevo para mí. Ahora ese proceso está asimilado y el desafío está en los conceptos a desarrollar.

"Hoy me asombro con los artistas del tatuaje, es increíble las cosas que están logrando gracias a una sumatoria de técnicas, equipos y diseños. Siempre se va a poder experimentar, es cuestión de no cerrarse y no estar mirando al de al lado. La química, es una posible llave al desarrollo de nuevas formas de arte". 

-En la restauración de obras la relación entre la química y el arte es evidente ¿no? Pero también ha sido fundamental este campo para el desarrollo de la composición de la pintura -el color puede ser de distintas naturalezas: solubles en agua, de base aceitosa, orgánicos, etc. ¿Cómo imaginas el desarrollo del arte a mediano plazo? 

-Arte y ciencia siempre han ido de la mano. En un futuro próximo lo veo combinándose con la bio ingeniería. Algo de eso ya está en proceso. Habrá que ver. 



-¿Cuánto de cine y literatura hay en tu trabajo artístico? 

-En mi obra hay mucho de cine y literatura, me siento un bendecido de poder nutrirme de estas artes. El cine me ha marcado muchísimo. Me siento influenciado por David Lynch. Es difícil describir lo que sus atmósferas transmiten, siento que compartimos la forma en la que la obra escapa, a veces, a la comprensión exhaustiva del espectador. Pero le debo también mucho al cine clase B de los años 50, a Rob Zombie, por la soltura expresiva y su capacidad para sintetizar el horror y al maestro Giger, por el enfoque técnico de sus obras. La literatura me llega, pero procesada de otra forma, es más sutil. Para el año 2018 tengo pensado hacer algo sobre "Alicia en el país de las maravillas". Ahí, van a poder ver mi amor y mi síntesis sobre este libro. 

-Entre varias influencias del horror, la estética y los filmes de zombis han tenido un papel fundamental para influenciar a los artistas de esta tendencia ¿por qué será? 

-Es muy cierto lo que decís. Los zombis, han influenciado a artistas plásticos, músicos, cineastas, tatuadores, etc. Tienen su origen en las prácticas del Vudú en donde un hechicero o “Bokor” sería capaz, mediante un ritual de resucitar a un muerto que quedaría sin embargo sometido a la voluntad de la persona que le devuelve a la vida.

"Creo que la fascinación que nos producen los zombis viene aparejada con esa dualidad constante que tenemos con la vida y la muerte; y la locura que produce pensar que podrías volver a caminar, siendo un pedazo de carne podrida y sin voluntad". 





-¿Tú obra esta premeditada o por el contrario es totalmente aleatoria y auténtica? 

-Te diría que cincuenta y cincuenta. Existe un estudio previo para cada pieza, que incluye una idea inicial que incluye el desarrollo de un marco conceptual, los bocetos, ensayos de estructura, etc. Por otro lado hay una parte aleatoria que suele aparecer en el tramo final de la ejecución de cada pieza. Es cuando tu enfoque técnico va diluyéndose y tanto los materiales y la obra en sí, comienzan a fundirse con vos. Es como si la obra te hablara y fuera ella la que te va guiando. 

-¿La obra te guía hasta a final? ¿Te dice “hasta acá llegamos”? Pensaba en Leonardo Da Vinci y su frase: “Una obra de arte nunca se termina, sólo se abandona”. 

-No. Uno es quien pone el límite. No estoy muy de acuerdo con esa frase de Leonardo porque la obra comienza con la idea que vas madurando y graficando para ejecutarla. En ese proceso de ejecución es cuando hay, en mi caso, un dialogo con los materiales que te “guían” sutilmente en aspectos técnicos, como valores, texturas, formas, etc. Llegado el momento, estás en el final de la obra y revisas detalles. Después de eso, queda concluida. 


- A través de una influencia expresionista has logrado muñecas diabólicas… 

-Yo diría que se trata de muñecas con una estética terrorífica y bizarra que recogen impresiones que nuestra sociedad no termina de asimilar. Pero "diabólicas" no. Eso implica un sistema de creencias más complejo, ligado a una aceptación de dos realidades antagónicas... Mis seres van más allá de esas realidades.

-Lo oscuro y el terror tiene un lenguaje muy particular y muchas veces se mezcla con el sarcasmo y lo bizarro. Existe una línea difusa… ¿cierto? 

- Sí, una línea difusa y serpenteante. Muchos de los elementos que nombras suelen combinarse, pero no en todos los casos. 

- Hay mucho de momias incásicas... 

-Soy un devoto del cine de terror clásico, y por ende de las momias, me cautiva toda esa mística que portan; son fascinantes y tiene una impronta cultural única y como sudamericano orgulloso, decidí hacer un tributo a las momias Incas; más precisamente van a ser momias de deidades Incas. Eso lo van a poder ver en la muestra que voy a hacer este año, con lugar a confirmar! 


-¿Por qué el morbo y lo macabro genera atracción en el público? 

-La gente lleva en sus psiquis el morbo, el problema es que no lo blanquean, lo han convertido en un tabú. Siempre existió esa fascinación por lo extraño, lo anómalo,, un claro ejemplo eran las ferias itinerantes de fenómenos humanos, en Europa y USA a principios del siglo 20. Es complicado poder procesar estos sentimientos, pero con el arte como herramienta, uno puede producir un cambio y un acercamiento de las personas hacia aquello que, en otro contexto, huirían...En parte mi trabajo es lograr que el espectador abrace el terror, lo procese y duerma más tranquilo por las noches, sabiendo que si un zombi aparece bajo tu cama, no corras, quizás solo venga a cantarte una dulce canción de cuna.

-Tu obra en general representa un mundo en donde reina el horror, la oscuridad y la monstruosidad… pero Jerónimo es una persona dulce ¿cierto? 

-Es cierto; mi obra es un mundo complejo, con una estética muy particular. Pero hay gran belleza dentro de mis creaciones -no la belleza cuadrada y limitante, esbozada para el deleite intelectual de las categorías estéticas-; hay que saber encontrarla... ¿Si soy una persona dulce? Totalmente ¡soy un romántico empedernido!



- ¡De ahí tu pasión por la cocina! Es común que se hable de la relación entre gastronomía y arte ¿hay realmente conexión? 

-¡Si! En la cocina hay mucho de arte, experimento y creatividad; y surgió también en la niñez. Veía a mi mamá y mi abuela cocinando con cuadernos de recetas legendarias y hojas amarillas, y me fascinaba ese toque alquímico que tenía. Parecían brujas desarrollando algún rito que terminaba en un grandioso plato. Me enseñaron a cocinar de chico y años después estudié y me dedique profesionalmente a la cocina, la cual dejé como trabajo para poder estudiar el profesorado de arte… La cocina demanda mucho tiempo y si bien es un oficio tiene elementos artísticos en cuanto a la creación de platos, el emplatado, la combinación de colores y sabores. Tiene mucho de química y física también porque se manejan temperaturas y la reacciones diversas de los distintos productos. Es un oficio muy completo y hoy por hoy es un verdadero esparcimiento en mi vida, aunque se extraña y nunca descarto volver a la cocina.

-Los patrones acerca de la belleza, a lo largo de la historia del arte, han ido cambiando. Pero siguen habiendo normas al momento de definirla ¿Cuáles son las tuyas? 

- Las llamadas categorías estéticas, que a lo largo de siglos sirvieron para darle un encuadre al arte, han mutado y en algunos casos prácticamente han desaparecido. Hoy se manejan otros parámetros más ligados con la sociedad que tenemos y que ha ido más de la mano con las expresiones artísticas no comerciales. En mi caso, veo belleza en lo que la mayoría categorizaría como "feo". Veo luz en los elementos más oscuros de mi obra, quizás como un acto de comprensión y amor a la marginalidad estética que transmiten.




-Por último, si tuvieras que pensar en una pintura que siempre te haya causado profunda admiración ¿Cuál elegirías y por qué? 

-Elegiría la pintura “Li” del artista suizo Hans Giger (1940-2014). Representa un tributo al amor perdido, al amor que se fue. Es muy conmovedora la pérdida del ser amado y la pintura representa a Li Tobler, la pareja de Giger que se suicida tras nueve años de relación. 

“Li” de Hans Giger 

Sobre el artista: 

Nombre: Jerónimo Guiñazú 

Fecha de nacimiento: 9 de noviembre del 1978 

Lugar de nacimiento: Mendoza - Argentina 

Estudios formales: Gastronomía y Profesorado de artes 

El artista dice que es un "romántico empedernido". Posó de hombre rudo sólo para la foto. 

Sus gustos: 

Un libro: “La quinta” de Jorge Sallenave 

Un grupo de música o un solista: Claude Debussy 

Un disco: “Hellbilly Deluxe” (Rob zombie) 

Una canción: Dragula 

Una película: “El hombre elefante” (David Lynch) 

Un hobby: Cocinar 

Contacto: 






1 comentario:

  1. Mi opinion y mi impresión. Es muy morboso su trabajo, toda una apología intencional a lo repugnante y lo chocante, hay algo de frankenstein en este autor,mitad taxidermista, mitad poeta maldito,(cuantos elogios ! ) lo valioso es que lo asuma , lo adorne como un cadáver exquisito y lo presente como su legado.

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