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viernes, 6 de febrero de 2015

David Acevedo: Con los ojos bien cerrados



“El verdadero artista es el que realmente se evade naturalmente de toda la pavada y la frivolidad. Hay que buscar el propio camino con convicciones y pelearse más”, dice el creador argentino, cultor de un estilo que exalta la mirada. O su ausencia.

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina 

El artista plástico David Acevedo (1971) es un dibujante y pintor argentino, nacido en la provincia de Mendoza, en el centro oeste de la República Argentina. 

Su obra está al límite de lo ilustrativo y lo pictórico y lo más impactante dentro de su trabajo es la expresividad lograda. 

Para nuestro artista plástico, uno de los aspectos más importantes gira en torno a los rostros, deteniéndose en la expresión de los ojos y la mirada. 

Allí encuentra su desafío más grande. Tanta es la expresividad que logra que sus figuras parecen incluso interpelarnos, por eso mismo, para no invadir al espectador muchos de sus personajes reposan, con los ojos bien cerrados.

La gran pregunta ante la obra del mendocino queda latente: ¿Quién mira? ¿La pintura al observador o el observador a la pintura?

Aquí, parte de su trabajo tan sombrío como elegante que ataviesa temas como "la angustia, el amor y la mentira". 


-¿Cómo define su obra?

-Cada una representa una búsqueda distinta. Hay una búsqueda total tanto con la línea como con el concepto. Soy bastante ecléctico, creo. Me gustan e incluso me siento cómodo con todos los estilos, sobre todo con lo expresivo.


-Pero su relación con el expresionismo figurativo es evidente…

-Hay tantos estilos como artistas. En mi caso mi obra se asocia… a un expresionismo neofigurativo, sí. Pero en otros trabajos hay un estilo neobarroco y en consecuencia hay mucho de todo lo anterior que deriva en lo neo barroco. Quiero decir, que los estilos se relacionan y se encadenan… Uno determina o desemboca en otro y así sucesivamente. De la misma forma que se desenvuelve la historia de todos los hombres y de cada uno de nosotros.

-¿Cómo organiza generalmente su trabajo frente a la tela?

-Hay trabajos que planteo desde una línea que sale y sigue su curso espontáneamente. Otras veces hago varios bocetos y después arranco con un pincel. Empiezo haciendo una cosa y termino en otra, eso me pasa muy seguido. Pero el concepto siempre en algún lugar aparece y de manera bastante inconsciente.



-Por eso su obra tiene en general un alto componente psicológico…

-Es un gran psicoanálisis. A mí se me hace por un lado demasiado mágico y a su vez demasiado extraño pintar. Es muy, muy difícil precisar qué sucede en la mente cuando se pinta. Sin duda la locura ejerce cierta influencia en los artistas.

-¿Qué sentimientos son los que más lo sensibilizan a la hora de representar?

-La angustia, el amor, la mentira. Incluso los sentimientos que ni siquiera entendemos, o que no queremos demostrar, esos que mantenemos ocultos, que no asumimos. Todo aquello que habita muy adentro es lo que más me llama la atención. Y ahí está lo que trato de captar y lo que me interesa transmitir. Por eso me movilizan por completo las expresiones de la gente… De pronto armo una pintura, y bueno… pasa lo que pasa con todos los cuadros del mundo: una vez que se terminan ya se expresan por sí solos, por sus propios medios y ahí quedarán librados a la libre interpretación de quien los vea. Eso también me sensibiliza: enterarme de las diferentes interpretaciones que pueden tener mis dibujos, mis pinturas. Pero bueno, por todo esto me interesa trabajar en la expresión de los ojos, en la mirada.



-¿Por eso predominan tanto los rostros?

-Sí. El rostro con sus expresiones, en dimensiones formales, ofrece rasgos reconocibles a todos. En las pinturas le agrego al rostro el carácter expresivo de un sentimiento, y eso genera un extrañamiento…

-La mirada de sus rostros –aunque muchos miren al costado– parece interpelarnos…

-¡Qué problema! (risas). Es demasiado fuerte que un rostro pintado te pida explicaciones… ¿no? Pero bueno, queda a libre interpretación del observador. Pero para evitar justamente esa interpelación en muchas de mis obras los ojos están cerrados.




-El gran enigma de la Mona Lisa está en su rostro…ella se ríe de nosotros.

-Creo el misterio está en su mirada, los ojos son la clave de la expresión. No sé si ríe de alguien o en complicidad con alguien... El sentido de la obra es algo que a lo sumo uno como pintor solo intuye que ha podido lograr. En este caso creo la Mona Lisa es tremendamente enigmática por la falta de información que hay alrededor del cuadro y eso la hace tan interesante. La incógnita es lo que impregna de misterio ese retrato magnífico.


-¿Tiene musas?

-Sí... las mujeres. Las mujeres producen algunos estados que inspiran. Siempre hay alguna musa dando vueltas, en la mente al menos…

-Dice que lo sensibiliza saber que interpreta el público frente a su obra, pero usted expone muy poco, ¿por qué?

-Bueno… la realidad es que las muestras que he hecho han surgido de manera espontánea, no han sido planeadas. Ya sé que hay que hacer cierto trabajo de marketing, ¿no? Hay que venderse un poco…. Pero bueno, la verdad es que no soy muy bueno para eso, en absoluto, en más: no sé como se hace. Me gusta que hable sólo mi obra, no me interesa el personaje -que en este caso soy yo- y lo que haga ese personaje por mostrar, vender, o figurar… Es extraño. Quiero simplemente que se vean mis cosas y en la medida de lo posible... Que se vaya vendiendo mi producción como tenga que venderse... Uno elige cómo vivir. Es mi elección estar un poco azaroso frente a la vida. Yo he elegido vivir de ésta forma, es mi manera de concebir la libertad, con todos los riesgos que implica.


-¿Cómo empezó a pintar? ¿También por azar?

-Sí, siempre dibujé. Comencé a pintar más tarde. Pasé por la facultad en la Universidad de Cuyo pero no me llamó la atención nada de lo que ahí me ofrecían. Por eso decidí de alguna manera seguir por mi cuenta. Yo no quería ser licenciado, quería ser pintor y me molestaban las interferencias de ideas. Empecé a pintar lo que se dice en serio a partir del 2003.

-Pasó una década, ¿cuál es el balance?

-Me siento seguro…me siento tranquilo. Pero no se sí gané (risas). Es que sigo buscando y me falta definir conceptos. Pero sé que disfruto de esto y no me resulta pesado. Ahora creo que he encontrado muchas cosas y a nivel estético más que nada, porque mis últimos cuadros me conforman bastante. Igualmente siempre va todo cambiando. De pronto se cree que se encuentra algo y en realidad no: surge otra inquietud que te hace volver a empezar. La fusión que he alcanzado me gusta. He logrado algo realista en un punto y expresivo a la vez.




-¿Cómo se lleva con los concursos, las convocatorias y los jurados?

-Es tan raro… A mí me han seleccionado en concursos con cuadros bastante feos... -que los he mandado así por mandar-. Y cuando mando obras que considero realmente buenas, me las rechazan. ¡He ganado premios y menciones gracias a grandes manchas! No se entiende bien como funciona el tema. 

-¿Cómo se imagina en el futuro?

-No es fácil lidiar con las búsquedas y tampoco creo que sea fácil lidiar con el entorno. El verdadero artista es el que realmente se evade naturalmente de toda la pavada y la frivolidad. Hay que buscar el propio camino con convicciones y pelearse más. Ninguna depresión


- ¿Su pintura es depresiva?

-No. Pienso que es reflexiva. Las obras tratan del carácter expresivo de sentimientos y estados alterados de conciencia desde la plástica, claro. Por lo tanto el color actúa desde lo emotivo. La pintura tiene que tener un equilibrio formal muy sutil para lograr sensualidad y belleza, dos factores indispensables en una obra mía. Y eso no es depresivo.

-¿Tan difícil es asumir influencias? En general los artistas quieren reconocerse como originales…

-Creo que las imágenes que habitan en nuestro inconsciente y nuestro universo visual son en realidad el resultado de alguien que trabajó sobre esa idea pero antes. Esto, sumado a la propia cosmovisión de cada artista y en contextos geográficos y temporales diferentes da lugar a una construcción única y personal, pero no original. Nunca, ninguna propuesta es original. Eso no existe.



“Me niego a «mirar hacia arriba». El optimismo me da náuseas. Es perverso. La posición propia del hombre en el universo, desde la Caída, ha sido la de la miseria y el dolor.” 

John Kennedy Toole

Sus elecciones:

-¿De qué se trata "Ansiedad", la pintura que eligió para ilustrar su nota?

-"Ansiedad" es una obra en la que el personaje no está sujeto a la idea de seguridad que tenemos nosotros. El habita en un mundo mucho más amplio que el nuestro. Todo en cuanto cubre su atmósfera deja de tener nombre. No existen las palabras para describir lo que este personaje siente. Su alma, su espíritu, están en un estado de total ansiedad. La ansiedad es un estado de ánimo primitivo. Por más evolución, tecnología, lo que fuere… ese sentimiento es inherente al ser humano y se mantendrá a través de todos los tiempos y en todos los rincones del mundo.. Este personaje "ansioso" ha perdido las palabras. Ha acumulado tanto miedo y angustia y ahora está tan sólo que sólo le queda esperar de una manera trágica, con ansiedad. Los colores de la pintura son cálidos pero el rostro es frío. Para que haya un equilibrio… Elijo este trabajo porque resume la impronta de mi obra artística.

"Ansiedad", su trabajo más logrado.

Mi favorita:

-Si tuviera que elegir solo una pintura que le cause profunda admiración, ¿cuál elige y por qué?

-Elijo "Los desastres de la guerra III" (2007) del artista vienés Gottfried Helnwein. En toda su obra muestra el dolor, la violencia, la ansiedad, los temas tabú históricos y políticos y además con niños como protagonistas. El arte que no plantee conflicto es inocuo. Solo los artistas y los oprimidos le dan vida a los sentimientos transmutándolos y conectándolos con el inconsciente colectivo a través del arte. Esta obra plantea a la perfección lo idiotas que son nuestros héroes. El mismo Helnwein dijo sobre esta pintura: "Estamos atrapados en la vorágine de la propaganda, y todo está bajo total vigilancia".

Su favorita: un impactante trabajo de Gottfried Helnwein

-¿Que sería de la vida sin una mínima gota de locura?

-Un embole.

Sobre el artista:

David Acevedo, dibujante y pintor. Vive en Godoy Cruz, Mendoza. Nació en 1971.

El pintor

Sus Gustos:

Un libro: "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole

Una frase: La única decisión posible es qué hacer con el tiempo que disponemos

Un compositor: Peter Gabriel

Una canción: "Something in the Air", David Bowie

Una película: "Drácula" de Francis Ford Coppola (1992)

Un hobby: Hacer caras frente al espejo 

Un lugar en el mundo: Mi casa

Contacto: 


Facebook: https://www.facebook.com/david.acevedo.90475

Esta entrevista se publicó en el suplemento de Cultura de Diario Los Andes (Mendoza-Argentina)


Pablo Solari: Oda al hombre sencillo


“No sería capaz -por respeto al arte que llevo en mí y que me da sentido a mí mismo- de hacer una mancha. Luego pensar en qué puede ser, y lo peor: hacerles creer a los demás que esa mancha es arte”, dice con franqueza el pintor argentino Pablo Solari. 

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina

Dibujo impecable, oficio maduro, concepto claro y mucho trabajo definen la pintura del porteño Pablo Solari. Se destaca la técnica que alcanzó este artista para lograr los niveles de excelencia y pulcritud que sólo se consiguen con esfuerzo y talento diferenciándose de la improvisación e inmediatez de muchas de las propuestas del arte contemporáneo. 

"La multitud de solitarios se convierte en las telas de Solari en un núcleo solidario, y allí radica el tono de esperanza. Testigo atento, el artista brinda su testimonio, pone el foco de su luz donde otros prefieren no mirar y confiado en la elocuencia de su mensaje, espera...", describe con acierto el crítico de arte Gualdoni Basualdo. 

"No busco hacer pintura de protesta -explica el pintor-, simplemente representar al hombre que ‘a pesar de...’ sigue adelante con la esperanza de encontrarse a sí mismo y forjarse un futuro. 

El creador a través del realismo, pone el acento el trabajador, en el obrero. Y llega al público de una forma clara, directa, sin la necesidad de interpeladores ni críticos que teoricen acerca de su trabajo. "Pienso que si (el pintor) se queda en lo abstracto de la idea, no es comprendida por los demás, la idea queda encerrada en el artista, y este no llega a su plenitud: la de compartir su mensaje", reflexiona. 

Pablo Solari se interesa realmente en descubrir y ver al otro, ése es su verdadero oficio detrás del de pintor. 

Su pintura, humana y sensible, refleja en la tela lo que el chileno Pablo Neruda describió con palabras acerca del hombre sencillo: "Voy a contarte en secreto/ quién soy yo/ así, en voz alta/me dirás quién eres /(quiero saber quién eres)/cuánto ganas, en qué taller trabajas/en qué mina/en qué farmacia...". 


-¿Pintor de caballete o muralista? Da la impresión que sus trabajos podrían ser murales…

-Soy pintor muralista que pinta en caballete, pero pienso la obra como mural. Tengo un modo "especial" de ejecución de mis obras: tomo el tema, lo pienso, hasta que lo veo en mi mente. No hago boceto -pues de hacer boceto lo terminaría como dibujo y luego no me gusta copiar, y lo peor que no logre el resultado del boceto-. Entonces despliego la tela, generalmente de 2 metros x 1,5 metros, -como si fuera una pared- y comienzo a pintar directamente, sin dibujarlo. Al llegar al límite de lo que tenía pensado, corto la tela y encargo el bastidor.

-¿Cómo surge ese oficio tan depurado frente a tantas propuestas contemporáneas que parecieron perder esa cualidad?

-Una obra para ser considerada arte, debe tener claridad, integridad y terminación. Yo me esmero en la terminación pues es como me gusta a mí, es el resultado que busco. Generalmente en la terminación, en los retoques finales, llevo más tiempo y angustia que en la ejecución del resto de la obra. Tengo la idea que una obra para ser arte debe ser algo serio, elaborado, no algo improvisado como algo instintivo. Debe representar el interior del artista, debe reflejar el mensaje que quiere dar. Y un mensaje mal terminado no tiene fuerza, ni vehemencia.



-¿Cuál es su motivación temática?

-El tema surge de improviso, voy caminando y observo todo. Veo a la gente y trato de descubrir en su interior, veo e interpreto según mi parecer. Saco de esa experiencia visual un sentido, y le doy mi propio sentido. Generalmente con una mirada optimista, nunca con una mirada de desesperanza, desolación, desaliento. Busco pintar el interior del hombre, no la carcasa o cubierta -que es lo que usualmente el hombre de hoy muestra como autodefensa-. Hay casos particulares: Mi primer obra sobre una hinchada de Boca fue escuchando el tema de Joaquín Sabina "De dieguitos y mafaldas", y allí me imaginé un camión con la gente, y luego en el título le puse Homenaje a Sabina, como título secundario. Otra caso es el de "Cartonmóvil", iba caminando un día, y justo pasa un carro de cartoneros, y dentro del mismo una niña pequeña, que me clava la mirada... Los cuadros de Vendimia, salieron de mis cuatro años viviendo en Mendoza. Los de los trenes y colectivos, del hecho de mi época de empleado, y el viajar colgado… Así, de lo corriente y cotidiano, de recuerdos van surgiendo las temáticas. Pero siempre les agrego mi punto de vista. Por ejemplo en "Dignidad", hay madre mendigo con su hijo en brazos, el niño mira al espectador exigiendo, como es propio del niño que exige a sus padres el sustento. 



-¿Cómo interpreta al hombre moderno?

-Un tema preferido mío justamente, es interpretar al hombre actual, y lo que vengo recalcando es el individualismo. Veo al hombre cerrado en sí mismo. Se hace isla, busca encerrarse a modo de protegerse. Se rodea de confort, pero debe salir y mezclarse en la masa para no sentirse sólo ni quedar en evidencia.

-¿Su trabajo es una insistencia en el realismo?

-Sí, busco el realismo. En el proceso intelectivo, el hombre capta por sus sentidos, hace una imagen abstracta, pero el artista es eso: el que ejecuta materializando una idea interior. Pienso que si se queda en lo abstracto de la idea, no es comprendida por los demás, la idea queda encerrada en el artista, y este no llega a su plenitud: la de compartir su mensaje. Además, el hombre comprende por lo real, por lo que puede comprender en concreto. El recibe una acción por sus sentidos... Y quiere interpretarla él mismo, sacar sus propias conclusiones -lo bueno es cuando coincide el punto de vista del observador con el del artista-. Yo no sería capaz -por respeto al arte que llevo en mí, y que me da sentido a mí mismo-de hacer una mancha. Luego pensar que puede ser, y lo peor: hacerle creer a los demás que esa mancha es arte. Esto sería en un sentido extremo.


-¿El realismo nace con la pintura?

-Pienso en las Cuevas de Altamira, en esos bisontes pintados hace tantos años... ya desde siempre el hombre fue realista. Ese hombre primitivo para representar su alimento, o lo que haya querido decir, lo hizo de modo que todos los demás entendieran lo que él quería expresar.


-Los cartoneros, los desempleados, los que perdieron sus casas, ¿por qué está puesta la mirada en el hombre "común"? 

-Pues es lo que yo veo, con lo que me trato, con lo que me cruzo por la calle. Veo a alguien e interpreto su interior, lo que goza o lo que padece. Pinto el interior del hombre, -repito, con un sentido optimista-. No busco hacer pintura de protesta, simplemente representar al hombre que "a pesar de…" sigue adelante con la esperanza de encontrarse a sí mismo y forjarse un futuro. 

Los favoritos

-¿De qué se trata la pintura que seleccionó para ilustrar esta nota?

"El Abrazo", la elegida de Solari. Un homenaje a Cuyo 

-Por un lado "El Abrazo", es un óleo sobre tela, de este año. Elegí esta obra, pues pienso este año haber comenzado con una nueva etapa en mi búsqueda en la pintura. Fortaleciendo la cromática, el contraste y sobre todo pulir más la terminación, para dar más expresividad a mi obra. Esta pintura es simbólica, lo concreto es el abrazo, pero el abrazo de la familia, el apoyo válido que debe perdurar. Ante la adversidad, como símbolo, puse el esqueleto de una fábrica, la bronca del padre, destacado en el brazo izquierdo al sostener la herramienta, pero la otra mano es la caricia, al abrazar al hijo. El hijo confiado en la contención que le brindan sus padres...la madre calma al padre, -es el gesto de la esperanza, del "se puede"-. Lo pensé en este sentido, el único sustento o apoyo real y válido es el de los verdaderos afectos, la familia "célula fundamental". Cada obra representa un instante en mí, un instante creativo en base a una idea, mi propia interpretación y representación, mi mensaje. Me voy a permitir seleccionar una obra más para ilustrar esta nota, en este caso una de Vendimia -de las varias que he pintado-, dado que vuestro diario Los Andes, es de una zona principalmente vitivinícola, como mi homenaje a Cuyo.

-Si tuviera que elegir una pintura que siempre le haya causado profunda admiración, ¿cuál elige?

-Elegiría la de alguno de mis maestros, a los cuales estudié. Alguno que me hubiese gustado pintar a mí. Tal vez "La Anunciación" de Fra Angélico -la del Louvre-, por todo el mensaje, su simbolismo… O tal vez el techo de la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel -o toda la Capilla-. De allí aprendí a tener libertad cromática... O alguna de Giotto, mi gran maestro. O, por qué no, "La Cena de Emaús", de Caravaggio. Tanto insinúa en esa obra... O, en lo más actual, "El grito" de Munch... Siempre busqué el sentido del grito del artista en esta obra. 

-¿Sus proyectos más cercanos?

-En setiembre participaré de Expo Lucca 2014, invitado por Lucchessi Nel Mondo y por la Región Toscana. Allí participaré con dos obras. Luego vendrá una muestra en Florencia, con la Región Toscana. He sido designado por la Cancillería Argentina -con la propuesta del Consulado Argentino en Milán, y el acuerdo de la Ciudad de Milán-, como el representante de la pintura argentina para Expo Milán 2015, feria internacional de la alimentación que va del 1 de mayo al 31 de octubre de 2015. La Ciudad de Milán, me asignará un lugar de exposición, en mayo del año próximo. Luego hay otras propuestas, especialmente para el exterior, que veré ir llevando a cabo en forma prudente. Siempre con la idea de volver a exponer en Argentina, con una muestra homenaje para mi país.


Sobre el pintor:

Pablo Solari nació el 13 de abril de 1953 en Buenos Aires y vivió durante cuatro años en la provincia de Mendoza -entre 1998 y 2001-.



Sus gustos: 

Un libro: "Los Hermanos Karamazov" de Fiodor Dostoievski.

Una frase: "Por la belleza se salvará el mundo" de Dostoievski.

Un grupo de música: A mí me gustan tres géneros: el folclore, el tango y la ópera. En cuanto a la ópera, especialmente Puccini (de Lucca), en el tango me quedo con Piazzolla. El folclore es más amplio: va de lo tradicional, con Hilario Cuadros, pasa por lo litoraleño con Cafrune, o lo sureño. Todo depende del estado de ánimo para escuchar una cosa u otra.. 

Una canción: "Naranjo en Flor" de Enrique Santos Discépolo

Una película: La lista es larga, veo muchas películas. Va desde "Cadena de Favores" (2000, de Mimi Leder), "Marcelino Pan y Vino" (1955, de Ladislao Vajda), "La Milla Verde" (1999, de Frank Darabont), o "Sueños de Libertad"(1994, de Frank Darabont). 

Me gustan las comedias al estilo "Dónde está el piloto" (1980, de Jim Abrahams). 

Un hobby: Además de pintar y pintar, también cocinar -me gusta hacer las comidas que hacían en casa cuando era pequeño, que son recetas tradicionales del pueblo de mis padres, cocina italiana en sí-

Un lugar en el mundo: Buenos Aires y Massarosa -el pueblo de mis padres-, de la provincia de Lucca, región de Toscana, Italia. 



La entrevista se publicó en el suplemento de Cultura de Diario Los Andes 
(Mendoza-Argentina) 
En este blog se presenta la versión original, sin editar.

jueves, 5 de febrero de 2015

Martín Motta: "Las artes visuales responden a una elite"


Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

El artista argentino Martín Motta tiene ante todo un universo repleto de sensibilidades muy variadas y ha encontrado en la plástica un camino para materializar su propia visión acerca del mundo y de la vida. Su fuerza psicológica y expresiva se plasma a través de los colores fuertes y puros y las formas retorcidas. 

Nacido en la provincia de Mendoza -y radicado en la ciudad de Cipolletti, Río Negro- Motta, ha tenido la facilidad de expresar sus sentimientos y emociones más allá de la representación de la realidad objetiva. 

Criado en un ambiente familiar en donde se impulsó el amor por la cultura y el arte, Motta se sensibilizó en lo visual a partir un grupo “explosivo” de artistas que se inspiraron en aquello que a éste joven lo motivó siempre: el simbolismo de Gustav Klimt, el ensueño fantástico de Paul Klee, el sexo alucinado de Egon Schiele, el terror y la rabia de Francis Bacon, la visión grotesca de la sociedad que muestra James Ensor o lo “desgarrador” por excelencia en la obra de Edgard Munch. También reconoce inspirarse en la obra de los argentinos contemporáneos como Pablo Lavallen, Luis Scafati y Carlos Alonso. 

Multifacético, el joven tuvo en sus comienzos una “encarnada” tendencia expresionista, ligada a lo desgarrador. Por eso reconoce que la angustia fue generadora de muchas de sus obras iniciales. Pero explica, que lejos de eternizarse en un género o corriente, sus trabajos más recientes demuestran un interés absoluto por despegarse de todo aquello y explorar un abanico infinito de posibilidades que el arte, por excelencia, ofrece. Es que la libertad artística es inagotable. 

-¿Cómo se inicia en las artes plásticas?

-Me inicio desde chico por una cuestión familiar. Mis padres siempre nos incentivaron a todos los hermanos a dibujar. Mi viejo incursionó en la escultura mientras estudió medicina. Mis hermanas mayores dibujaban muy bien y yo siempre las iba copiando... Fui persistiendo con el paso del tiempo y me terminé dedicando a esto. La realidad es que por lo único que me distinguía era porque dibujaba bien. En lo demás era bastante malo (risas). En la escuela siempre me fue pésimo... Pero cuando terminé la primaria, recuerdo que ya sabia que iba a estudiar arte. Lo tenía claro. 

-¿Cuál es su relación con el expresionismo?

-Siento que es la primera y gran influencia. Es la tendencia madre, con la que más sintonía tuve en un primer momento. Siempre ha está en mí, mis trabajos tienen mucho de desgarrador. Igualmente ahora tengo otras búsquedas, otras estéticas, para justamente no quedarme en el expresionismo. Quiero vincularme con todo lo que se relaciona al arte contemporáneo, como el esténcil, el grafiti, el diseño, lo audiovisual. Quiero abrir el abanico y explorar otras cosas. Esa relación con la carne, los cuerpos, el sexo, la expresividad, me identificó mucho pero las posibilidades son infinitas. 


-Entre todos los sentimientos que lo motivan como artista, ¿la angustia ocupa un lugar en particular? 

-La angustia ocupó, por sobre todo, un lugar fundamental. Se van moviendo las sensaciones, por supuesto, y eso depende de las etapas que tiene la vida. Muchas veces la creación ha estado vinculada a la angustia. En otros momentos no, claro. Me inspira también la libertad, el erotismo, la introspección… La plástica si bien no se expresa con palabras siempre me ayudó para exteriorizar el universo íntimo. Cuando descubrí a Shawm Tan, un australiano impresionante, que ilustra mucho para libros...y descubrí en él lo onírico, lo fantástico y su mundo de sueños, me di cuenta de que hay un montón de otras cosas más para contar, aparte de todo lo que se pueda ligar al sentimiento de la angustia. 

-¿Cuál le parece que es la percepción que se tiene del "artista"? 

-El arte en general genera asombro. La gente valora mucho que en esta época o tiempos tan complicados, uno elija el camino del arte cuando las cosas son tan complejas. Por ahí no se dan cuenta de que este camino resulta ser mas o menos el mismo que cualquier otro: ninguna profesión te asegura nada. También el arte genera admiración, claro... Se admira que uno pueda expresarse y contar su mundo de esta manera. Quizá se admira que uno tenga la fuerza, la voluntad, la "vocación" para dedicarse a esto y buscarle la vuelta todos los días... por una cuestión "pasional" y de entrega absoluta. Son varias las intrigas en torno a la vida de un artista, hay muchos misterios (risas), o no tantos. 

-El circuito de las artes plásticas, ¿se intelectualizó? 

-Creo que las artes plásticas no están integradas ni a lo que sucede en el mundo, ni al público. A excepción de la música que siempre se ha relacionado de una manera mas directa y auténtica... En general el resto de las expresiones está "a un lado". Las artes visuales corresponden a una élite, por eso no tienen una llegada fuerte... Las personas que van a las muestras son siempre las mismas. Hay que sacarle a las artes plásticas ese halo de elite, incomprensión e intelectualidad que tienen hoy. Que se trate de mirar un cuadro, como se escucha una canción: ¿Te gusta o no te gusta? ¿Te llega o no te llega? Es común escuchar a la gente -cuando se acerca a comentarte algo en una exposición-: “yo no entiendo nada de arte”. No hay nada que entender. No hay que tener educación artística para sentir, para emocionarse. Para mí es mas importante que la obra “llegue”. No tiene que entenderse desde lo intelectual. 

-¿Cómo ve el escenario de las artes plásticas en Río Negro?

-Vivo en Cipolletti, una pequeña ciudad del departamento de Roca, pero por una cuestión de proximidad geográfica, estoy más vinculado con el ambiente artístico de la provincia de Neuquén. Nos separa un puente, pero entre un lugar y otro hay tan sólo 11 kilómetros. En "Cipo" no hay muchas salas de exposición, -de hecho hay una sola-. Pero tenemos el Salón Nacional de Artes Visuales y el Festival de Cine -que es muy importante-. Por lo demás, hay un impulso de artistas independientes muy fuerte, que buscan ofrecer su trabajo por distintas vías. Está la experiencia de "El Andén", un centro cultural que logró recuperarse y se auto gestiona. Allí se dictan talleres de todo tipo -muy accesibles- y se realizan eventos muy variados. 


-¿Cuál es su inspiración temática? 

-Si bien van variando de acuerdo a los momentos particulares...Los temas actualmente están ligados a la naturaleza. Siempre me fascinó todo lo que gire en torno a lo humano y existencial. Cosas, aspectos que buscamos inconscientemente. Pienso en el tiempo, los lugares, los sueños, los recuerdos, las conexiones, los estados, en fin. Últimamente estoy trabajando en recuerdos de la infancia e imágenes de la niñez y como ese fragmento de la memoria que intentamos reconstruir se nos puede venir, así, de repente. 

Sus favoritos

-¿Nos puede describir su tríptico "Versiones paralelas", que ilustra esta nota? 

-La serie "Versiones Paralelas" la realicé en el 2009. Está hecha digitalmente a partir de dibujos. Surgió de la intención de armar obras que tuvieran una cierta independencia visual, pero que a su vez se unan -a través de un hilo conductor- para formar una historia. Se pueden ir "atando" cabos porque hay elementos que se repiten en las tres obras. Es una especie de "novela policial", si se quiere, pero solo conformado por lo visual. Tiene un personaje principal, presente en los tres cuadros y siempre en distintas situaciones. Es una especie de "story board" en donde están ilustrados tres planos que forman parte de un film, un film con distintas interpretaciones o lecturas. Siempre que expongo este tríptico, lo acompaño en la muestra con una serie de impresiones pero en blanco y negro y en formato postal. Las imprimo por cantidad, para disposición del público. Junto a ellas, una mesa llena de lápices de colores y fibras y así cada uno pueda intervenirlas a su gusto y realizar sus propias "versiones". En parte, el disparador de la idea, fue un vago recuerdo que tenía del cuento de Julio Cortázar "Continuidad de los parques". Quise lograr que las obras tuvieran fuerza independientemente y que a su vez puedan estar juntas y se potenciaran. 

-El final de la película es trágico... 

-El final es trágico: el hombre se toma el estómago -aparentemente por una herida de bala-. Está en una sala, hay un disco de vinilo a sus pies. Al final del pasillo se ve una figura femenina con un arma apuntándole... 

-Si tuviera que pensar en una pintura que siempre te haya causado profunda admiración, ¿cuál elegiría y por qué?

-Una obra que me causa admiración es "The house of glass" del pintor surrealista belga René Magritte. Quizás más que admiración me suscita un gran enigma. Como me pasa con todas sus obras. Me llama la atención como representa el mundo exterior a través de la inversión de las leyes físicas, de los opuestos. Juega con el lenguaje y las relaciones. Por ejemplo: exterior-interior, atrás-adelante, reflejo-mirada, imagen virtual-real, entre otras. Lo que me gusta de esta obra en particular, es la mirada -de quien aparentemente estamos viendo de espalda-...Y que quizás se está observando a él mismo en un espejo o un reflejo. Ahí debe estar el enigma: lo que estamos viendo ¿es o no es "lo real"? Pregunta que muchas veces incomoda porque nos hace cuestionar lo que aparentemente creemos y damos por hecho... Es una pintura que sin duda genera una cantidad importante de lecturas, tantas como espectadores posibles. 


-¿Próxima exposición?

-Tengo programada una muestra para enero del año que viene. Expondré en San Martin de los Andes (Neuquén) junto a Gastón Pereira. Tenemos trabajos que son bastante afines por el empleo del color y la síntesis de la forma. Además realizaremos intervenciones urbanas en esa ciudad. Formo parte además, de una exposición colectiva itinerante que recientemente estuvo en la ciudad de Mendoza (en el Mmamm): " La Eternidad de lo primitivo" junto a artistas de muchas otras provincias. La exposición es multidisciplinaria: fotografía, video , pintura, escultura en tela y mural. Expongo junto a Julieta Anaut (Río Negro y Buenos Aires), Albano Boj (Córdoba y Río Negro), Tadeo Muleiro (Buenos Aires). La curadora es Anca Clara Gianinni. En las dos muestras expongo trabajos en donde habitan seres que nacen de la mezcla del mundo vegetal, animal y mineral. Parte de combinar la experiencia de pintar en la calle y después intentar llevar algo de eso a la tela para ser expuesto finalmente en una sala. 


Perfil:

Martín Motta nació el 4 de febrero de 1983, en Mendoza.

Vive en Cipolletti, Río Negro.

Es licenciado y profesor en Artes Visuales

Gustos: 

Un libro: "Un Mundo Feliz" de Aldous Huxley

Una película: "La ciencia del sueño" de Michel Gondry

Un grupo de música: Café Tacuba

Una canción: "Samba de bencao" de Vinicius de Moraes, pero interpretada por Bebel Gilberto

Un hobby: tocar percusión

Contacto: 

Facebook: MartinMotta.7


La entrevista se publicó en el suplemento de Cultura de Diario Los Andes (Mendoza-Argentina)

Beatríz García Huertas: "La técnica es como la palabra"



Beatríz García Huertas es una reconocida escultora de la provincia de San Juan, quien a través de su obra nos embebe en el arte de encontrar las formas y, en eso, encontrarnos a nosotros a mismos.

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

Suplemento de Cultura - Diario Los Andes 

La escultora argentina, nacida en la provincia de San Juan, Beatríz García Huertas trabaja con los materiales propios del oficio y modela como se ha hecho por siglos la piedra o la madera sometiéndose a las leyes orgánicas de la materia prima elegida.

Dentro de la creación artística y sus infinitas posibilidades, la escultura demuestra especificidades que resultan fascinantes al momento de expresarse: es que el objeto escultórico es tridimensional y ocupa un espacio determinado. 

En el Renacimiento se consideraba que un escultor es aquel que quita materia de un bloque hasta lograr que la figura aparezca (así lo explicaba Miguel Ángel cuando le preguntaban por su David). 

Por consiguiente, "esculpir" es quitar, saber detenerse, presionar, golpear de un modo certero, pulir y nunca equivocarse porque un golpe mal dado no tiene retorno. Todo esto para que “aparezca” el objeto artístico en potencia. 

Las figuras de Beatríz García Huertas saben brotar. La artista plástica sabe elegir cada material para cada obra; característica de todo buen escultor: seleccionar siempre con gran cuidado la piedra o madera sobre la cual van a trabajar. La elección de una madera –por ejemplo- no es solamente por su color, dureza o belleza: el dibujo incorporado en la veta tiene un papel fundamental y saber usarlo es producto de un discernimiento muy adecuado. 

La artista expresa total imaginación e impecable factura. Su trabajo trasluce momentos frágiles y melancólicos, de increíble sutileza, como también denota un lado lúdico, más apasionado, suelto y rebelde. 

Resultado de una obra hecha a conciencia, segura y tenaz.


lunes, 2 de febrero de 2015

Félix Pablo Villagra: Engranajes en acción



El artista argentino, nacido en Córdoba y radicado en Neuquén, centra su obra en los mecanismos de funcionamiento de la humanidad. En esta entrevista habla de sus influencias, de los problemas de la creación y del protagonismo que ha tenido la imagen en la historia del hombre.

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

Quien recuerde la genial escena de la película “Tiempos Modernos”, de 1936, en la cual Charles Chaplin, el protagonista, es atrapado por los engranajes de una gran máquina, no podrá dejar de relacionar ese momento con la obra del pintor argentino Félix Pablo Villagra. 

Esos engranajes que permiten el funcionamiento de las máquinas siguen vigentes y son la forma y el contenido de la obra de este artista cordobés, radicado en Neuquén hace más de 20 años. 

“En realidad -explica- llegué a Neuquén en 1988, estuve un tiempo y me fui, luego me radiqué definitivamente en 1990. Soy maestro ayudante de taller en función de bibliotecario en la Escuela Provincial de Bellas Artes”.

-¿Reconoce algún tipo de influencia es su obra?

-No, al menos en la última muestra que realicé en Buenos Aires. La temática fue una cuestión de preferencias, me gustan los fierros. También he hecho esculturas con chatarra y piezas mecánicas que me han posibilitado ganar algunos premios.

-En sus pinturas el color tiene un protagonismo muy fuerte...

-Sí, así es, y también en los dibujos que actualmente realizo. Hay un límite que está un poco borroso, últimamente. Antes el dibujo tenía que ser blanco y negro o sepia. Hoy los límites -entre la pintura y el dibujo- están muy difusos. Es más, en esta futura serie voy a incluir un color.


-¿Con qué materiales trabaja?

-Uso acrílico artístico y fondo texturizado. En pinturas anteriores todas las formas tenían el mismo tipo de textura, lo que no me convencía. Para la serie “Engranajes”, en cada zona usé una textura diferente. Cuando uno se acerca al cuadro ve que los engranajes, el contorno y el fondo están tratado de un modo diferente. Eso permite que se pueda jugar con el color y con la forma.

-Llama la atención lo unificado de la serie. No sólo en la medida de las pinturas, sino en los objetos que la componen ¿Cómo se prescinde incorporar otro elemento; otro actor en escena?

-La elección de un formato uniforme es para que cada uno de los cuadros tenga una identidad propia pero -además- una relación con el otro. También que tengan que ver con esta cuestión tan importante que es lo mecánico, lo seriado. La medida me permite moverme dentro del cuadro con las particiones internas. Todo el esqueleto interno que tiene, que es lo que no se ve, pero sostiene todo lo que está adentro. Toda esa preocupación me permite hacer un trabajo uniforme y no irme para cualquier lado. Mantener un criterio compositivo. Cuando empecé a leer los estudios de Pablo Tosto referidos a la sección áurea, me ayudó mucho en mi trabajo porque te ordena en el interior del cuadro. Te da un cierto patrón compositivo, pero no te sujeta a ese patrón. Te da un sostén. Para mí la composición es todo.


-¿Por qué no hay presencia de la figura humana? 

-Porque me parecía que la figura humana iba a ser redundante. La obra podría derivar en otra cosa y lo que yo quería mostrar es la invención humana más que la figura humana. Ese engranaje provocó un cambio impresionante en toda la historia de la humanidad. Empecé investigando lo que fue la primera Revolución Industrial y esto me llevó ha realizar esta serie. En los dibujos que ahora estoy realizando y que también están relacionados con las máquinas, trabajo la totalidad, el conjunto, no un detalle como en el caso de “Engranajes”.

-Su obra refleja pulcritud, esfuerzo y trabajo. ¿Qué les aconseja a los jóvenes que empiezan?

-Yo les digo a todos que lo principal es aprender lo básico; aprender lo fundamental que es lo que va a sostener la obra. Aprender de color, de composición, de línea de forma. Sobre cómo se arma un bastidor. Y una vez que se ha transcurrido toda esa etapa de aprendizaje, pueden hacer lo que quieran. Romper. Pero primero tienen que demostrar que saben.


-¿Qué opina de las nuevas tendencias en el arte?

-Estas nuevas rupturas a mí no me agradan. Pero hay gente que le gusta, a mí no. Sin embargo, ha habido instalaciones -por ejemplo- que fueron muy buenas. Cuando se sabe que hay trabajo, estudio, esfuerzo se nota en el producto final. En la preparación de la obra es fundamental estudiar también al que la hizo y por qué la hizo. Dentro del contexto histórico concluyes que eso es arte. Eran tipos de mucho estudio. Una instalación de entonces es muy diferente a la de ahora. Ahora una instalación vos la armás y la trasladás al lugar de exposición. Pero antes concebían la instalación para el espacio. Tenían un montaje previo que les llevaba meses. Medían, tomaban fotos, calculaban… la obra era exclusivamente para ese lugar. Hacían las cosas bien.



-¿Qué relación tiene su trabajo con el realismo?

-Sí, se asocia. Si entendemos a la realidad como una representación de lo que está pasando. No por ser una pintura figurativa sos un pintor realista. Si bien lo mío no es una representación de la realidad social, pero sí una representación de la sociedad que heredamos. Que nos dejaron y la que nos puede llegar a venir.

-¿Lo suyo puede limitar con lo ilustrativo o con el cómic?

-He dibujado cómic y en un colegio estuve dando por muchos años un taller de historieta.

-¿Está conforme con el resultado?

-Hubo un tiempo que estuve muy enojado conmigo pues habían metas que no podía lograr. Veía cosas de otros que me gustaban mucho y que yo no podía hacer. Hasta que me dije: “Yo tengo mi forma de trabajar y ya está, es así. Al que no le guste, que no la mire”.


-Pero su obra es para mirarla y demuestra que la pintura sigue vigente.

-Somos una cultura de la imagen. Fue lo primero que existió como sistema de aprendizaje, mucho antes del abecedario. Es más fácil enseñar con imágenes que con palabras, que es algo abstracto. Mirar es más amplio y lo que mirás lo podés comprender al instante. Vos a un niño le mostrás una imagen y la reconoce por más que no sepa cómo se llama o cómo se escribe. Eso hace que la pintura y todas las artes visuales aún tengan vigencia y sean tan fuertes. Tenemos pintura para rato.

-¿Nos puede describir la obra de su serie “Engranajes” que ha elegido para ser reproducida en esta entrevista? 

-"Engranajes" es una serie compuesta por ocho pinturas. La que elegí es "La máquina del tiempo", un homenaje a H. G. Wells autor de la novela que da nombre a mi pintura. El tiempo es algo que obsesiona al hombre desde siempre, creando máquinas para tratar de mensurarlo y manipularlo, preguntándose siempre, qué pasaría si se pudiera modificar el pasado, si se pudiera viajar al futuro. También quise plasmar la relación entre el espacio y el tiempo, como, según las teorías, se imbrican y complementan uno con otro. De todos modos la interpretación del tema siempre será la que cada espectador haga de ella. 


-Si tuviera que pensar en una pintura que siempre le haya causado profunda admiración. ¿Cuál elegiría y porqué? 

-Siempre me causó profunda admiración la obra de M.C Escher. La primer obra que vi de él fue "Otros mundos", una xilografía. La conocí a través de la vidriera de una librería donde se mostraba un libro con la obra de Escher. Me llamó la atención el increíble manejo de la ambigüedad espacial, el refinado dibujo y esa increíble sensación de ser transportado a otros mundos donde lo imposible se torna posible.

La entrevista fue publicada en el Suplemento de Cultura - Diario Los Andes

Sobre el pintor:

Félix Pablo Villagra es cordobés y se radicó en Neuquén. Está casado y tiene tres hijos. 

Sus gustos: 

Un libro: ”El hombre ilustrado” de Ray Bradbury
Un hobby: editar música y hacer mezclas
Un grupo musical: Pink Floyd