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domingo, 18 de septiembre de 2016

Carlos Concha Vial: "Las élites se sienten modernas con cuadros de manchas"



Pintor chileno. Carlos Concha Vial es uno de los artistas contemporáneos más significativos de la escena nacional. Interpelador y agudo, se refiere a sus inicios, la situación que atraviesa el realismo en su país y la educación formal en artes. 

Por Camila Reveco

Periodista cultural con especialidad en artes plásticas 
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina



“Desde muy chico sentí atracción y placer al dibujar. Luego en el colegio te das cuenta que sobresales y lo sigues haciendo con más gusto. En mi familia se destacan en el plano artístico por el lado materno; mi bisabuela -que fue una de las pioneras de la fotografía en Chile- y mi abuela que fue una gran pintora y ceramista, merecedora de varios premios en su vida. Ella, Aurora "Lola" Calvo, fue gravitante en todo esto”, explica el pintor realista chileno Carlos Concha Vial nacido el 19 de agosto de 1962 en la ciudad de Santiago.
Comenzando a transitar la etapa de la adolescencia, con sólo trece años, su abuela artista plástica decide inscribirlo en el taller del reconocido Miguel Venegas Cifuentes (1907-1979), fundador de la Facultad de Artes de la Universidad Católica de Chile y maestro de destacados pintores, entre ellos Ricardo Maffei (1953) y el fallecido Claudio Bravo (1936-2011). “Era la academia privada más prestigiosa de la época y yo el menor de sus alumnos codeándome con algunos grandes de hoy”, recuerda Carlos, quien más tarde continuaría su formación en España, durante cuatro años, en la Academia de Muñoz Vera.
En muchas de sus obras Concha Vial representa con maestría Iglesias, museos, avenidas, edificios, estaciones de trenes o parques de ciudades europeas y de su Santiago natal. También figuran entre sus temas predilectos instrumentos musicales, tales como cantigas y violines; y estudios de figura humana y retratos.
Su propuesta pictórica, junto a la de otros de su generación, nos permite decir que el estilo realista sigue vigente (más allá de los castigos que ha sufrido por parte de los creadores del “Todo vale” y del “Todo está permitido”, impulsores de las propuestas más intrascendentes y absurdas). Tiene exponentes de excelente factura y sigue siendo un arte ampliamente cultivado; y por sobre todo, es una propuesta que le permite a cada pintor ser siempre un artista de su tiempo; ser verdaderamente un artista contemporáneo, sin renegar del pasado.
“Siempre me estoy remitiendo y estudiando a los grandes de la antigüedad. A los renacentistas y a genios de la pintura como Vermeer, Rubens, Velázquez, Ramón Casas y Sorolla, maestro de la Luz”, admite el artista chileno que además de pintar, da clases de dibujo y pintura desde su taller.


El nuevo Renacimiento de la pintura: 
Eso que llaman desde ciertos circuitos "arte contemporáneo" alejó al espectador del fenómeno artístico por propuestas que no comunican, no generan ningún tipo de "shock", ni invitan a ningún tipo de "reflexión", como nos han querido hacer creer. Son los realistas del siglo XXI los encargados de llevar adelante el nuevo Renacimiento de la pintura, y son ellos los que volverán a encontrarse con el público perdido.
En esta entrevista fundamental con uno de sus referentes, Carlos Concha Vial, reflexiona sobre el realismo en Chile, los pintores contemporáneos, la educación artística -sus falencias-, y la función social del artista, entre muchos otros temas.

martes, 13 de septiembre de 2016

Eduardo Romero: "De Arrecifes no me ha quedado nada sin pintar"




Hay un aspecto sobresaliente en la obra pictórica del artista argentino Eduardo Romero: él pinta su pueblo; aquel que lo vio nacer y donde todavía vive. Y lo pinta de modo amable; porque representar nuestro entorno es una de las premisas más bellas y profundas del realismo. Volver a la tierra.


Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina



Siempre me ha gustado esa actitud de muchos pintores que fielmente representan su entorno, por más chico y sencillo que sea, sin dejarse obnubilar por las luces  de las ciudades cosmopolitas y tan bien valoradas por cualquier turista. Pintores que se alejan del bullicio de las grandes urbes.
El espíritu creador de Eduardo Romero, nacido el 18 de mayo de 1944, no necesita de edificios imponentes, ni de amplias avenidas para poder inspirarse y contar “algo” porque lo suyo está intrínsecamente vinculado a Arrecifes, una pequeña ciudad ubicada al norte de la Provincia de Buenos Aires que tiene poco más de veinte cinco mil habitantes. Si bien ha representado otros paisajes de nuestro país porque le gusta viajar, Arrecifes es el lugar protagónico de su obra; el que está presente en todo su universo pictórico.
Pienso en la cantidad de artistas e intelectuales, de todas las épocas, que han tenido la necesidad imperiosa de viajar y recorrer el mundo, instalarse en lugares exóticos para pintar rarezas o respirar la atmósfera de lugares de inenarrable belleza para inspirarse y hacer arte o poder pensar.
Eduardo Romero en cambio, elige, en un acto de sencillez y de profundo amor hacia su entorno, articular los pinceles con las esquinas y las calles de su ciudad y documentar en una tela la existencia de aquellos rincones y casonas que vio desde chico y que indefectiblemente van modificándose por el paso del tiempo. Su pintura trata no sólo de aquello que ve, sino de aquello de lo que es parte. "De Arrecifes no me ha quedado nada sin pintar: puentes, ríos, arroyos, casas viejas…", confiesa.
Explica que mientras trabaja escucha música: "Acá hay una FM que pasa folklore toda la tarde, sin propaganda, ni notas, nada. Me gusta porque no me distrae, ni me hace cambiar de frecuencia". Además, durante la semana, toma clases de canto y le gusta tocar la guitarra.
“Mi madre contaba que yo desaparecía y me encontraban dibujando en el suelo ¿la edad? no sé…. cinco o seis años. -relata Eduardo Romero-. En mi familia -agrega- no hay ningún dibujante ni pintor, en absoluto… salvo todos mis tíos y mi madre que cantaban y lo hacían muy bien. Pero nadie jamás me incentivó porque mis padres en aquellos tiempos no le daban importancia... pintar no era importante”.
Les presento la nota con el artista Eduardo Romero que a través de un lenguaje pictórico claro y preciso, y con sentido del humor, nos narra su visión sobre el arte y nos muestra la porción del mundo que más conoce, Arrecifes. Un lugar que sobre todo lo conoce a él y conoce lo que ha sido. Su infancia, formación e influencias más importantes. 

"Pinta tu aldea y pintarás el mundo", Tolstoi