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sábado, 31 de enero de 2015

Darón Mastropiero: A dibujar sólo se aprende dibujando


Dibujante en birome, esa es su especialidad. El joven argentino Daron Mastropiero repasa su trabajo, opina sobre la ‘esencia artística’ y arremete contra críticos de arte y curadores.


Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

El dibujante argentino Daron Mastropiero (Merlo, Buenos Aires, 1992) se destaca en el campo del dibujo porque la birome es el único elemento con el que trabaja para representar momentos de la vida cotidiana con un nivel de detalle casi obsesivo. La tinta azul es la elegida para sus retratos. 

Mastropiero -nombre artístico en honor a Les Luthiers- domina la técnica. Se destaca además por la composición y equilibrio de las formas. 

Sus dibujos son el resultado de horas y horas de trabajo. "A las instituciones de formación artística deberían renombrarlas porque son instituciones de “deformación” artística", sostiene. 

-Siendo la birome el instrumento más popular usado para la escritura, ¿por qué la elegiste para dibujar?

-La birome también es el elemento que todos usamos alguna vez para hacer garabatos al costado de una hoja en horas de clase o de aburrimiento... A los once comencé a dibujar y surgió esto, que es el resultado de una búsqueda plástica. 

"Estoy contento porque mi trabajo me conecta a mi infancia y al mismo tiempo “dibujar con birome” significa estar fuera de los parámetros establecidos formalmente como elementos artísticos “tradicionales”. Usar birome es una sutil broma, es ironía y burla. Por eso llamo a lo mío “lerolerismo” -del “lero-lero”-". 
-¿Cuánto tiempo -y cuántas biromes- te demanda un dibujo?

-Estoy veintisiete horas promedio para cada dibujo -independientemente de sus dimensiones-. En los trabajos más grandes -de 2 x 1,5 m.- uso por lo general entre 16 y 23 biromes. Utilizo varias marcas y prefiero las que tienen más variantes de grosores y calidades tonales.

- ¿Cómo organizás tu trabajo? ¿A partir de fotos? 

-Efectivamente. Saco centenares de fotos. Puedo tener quinientas fotografías y dibujar sólo una o dos. Elijo sólo las que puedan hacer gala de aquello que quiero expresar.


- Realizás un dibujo previo a lápiz, ¿directo o calcado?

-Realizo una pequeña ubicación con el lápiz, pero sólo a veces. En realidad sólo agarro la birome y le doy de una, sin vueltas... ¡Y lo de “calcado” no me gustó! (risas). No hago el dibujo a partir de líneas rígidas o semicírculos para cabeza, ejes..., eso ya lo tengo interiorizado. Aplico lo que sé de anatomía y de las facciones de la modelo en particular. 

-¿Cómo lográs tal grado de realismo en los detalles, las manchas, los esfumados, las sombras? 

-No tengo ninguna técnica en especial, realmente no hay grandes misterios. Sólo dibujo. 

"Tal vez, al igual que todo lo que se hace en la vida, el secreto esté en cuanto amor y dedicación le pongas a las cosas. Yo amo esto, amo el arte en general y el dibujo en particular. Doy todo y entrego un poquito de mi alma en cada trazo". 

-¿Sentís que respetan tu trabajo?

-En algunos lados es muy bien recibido y en otros te ningunean y me encuentro con comentarios del tipo: “¡Aaah! Yo conozco a uno que también hace eso”... Onda: hay millones de pinturas hechas con óleo o acrílicos, y yo en una “expo” no digo: “¡Ah! conozco a un millón de personas que pintan con óleo”. Si trabajás con acrílico u óleo nadie te dice nada, pero ven una birome ¡y pierden la cabeza! No hay mucho respeto. Pero posta que te da bronca que la gente hable así, más cuando son supuestamente ‘del palo’: “Yo conozco a tal que también dibuja con birome...”.

“¿Qué respondes? Y bueeeno, ¡te felicito!; pero, ¿sabés qué? ¡¡¡No hacemos lo mismo!!!”. Es como que yo diga que Van Gogh, Monet y Helmut Ditsch hacen lo mismo porque los tres pintan paisajes y usan óleo". 
- ¿Qué rescatás de la formación en artes que recibiste?

-Cuando hablo de mi formación artística me gusta referirme a Gerónimo Zamora, mi profesor de artes plásticas de la escuela y a la artista Yvonne Beribey, especialista en xilografía, con quien tomé clases en su taller. De ellos rescato la técnica que manejo y las claves tonales, pasajes, peso visual, texturas, etc. En el profesorado me aburrí, se lo dije siempre a los profesores y a mis compañeros.
"Lo dije en los pasillos de la facultad, ¡y a los gritos! No se profundiza en nada. Las instituciones son muy básicas y están repletas de tipos que hablan de campos específicos que no dominan". 
Te estoy hablando de la institución por la que pasó (Antonio) Berni y (Antonio) Pujía, “la mejor del país” (Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano de Barracas). A las instituciones de formación artística deberían renombrarlas porque son instituciones de “deformación” artística. 


-¿No has probado agregar a tus obras otros materiales? 

-Estoy en eso. Trabajando una serie para un libro álbum con “La Duendes” -una editora de historietas de la Patagonia- con la temática de la figura femenina. Allí exploro diversas técnicas. Espero que el proyecto pueda ver la luz este año. Pero, en general, disfruto de la monocromía y me gusta explorar los matices y valores propios de este elemento que es la birome. Me gustan todas sus posibilidades y sobre todo las que ofrece con el azul. 

- ¿Qué artistas te inspiran? 

-Me inspiro con el Dadá y tengo mis influencias de lo más variadas: desde ya Salvador Dalí, Les Luthiers -ellos me enseñan la dignidad y calidad que hay que dar siempre-, Helmut Ditsch, H.R. Giger, Gottfried Helnwein y Björk, una artista sublime. 

- Has expuesto en distintos centros culturales, ¿qué opinás de los jurados, curadores y críticos de arte?

-Voy a citar a Les Luthiers: “Un creador consagrado, un artista verdadero, debería haber ganado algún premio Mastropiero, y si jamás lo ha logrado, la razón es evidente, o no es un gran artista o no ha pagado lo suficiente”. El arte es demasiado grande y bello, pero -abocándonos sólo a lo visual- yo no creo en la competencia dentro del arte. En los Salones todos sabemos que el 99% de los premios están arreglados ¡Oh casualidad!: siempre son para “el primo de tal”, “el amiguito del otro”, etc. 

"Los curadores son la respuesta a la pregunta que nunca nadie hizo y los críticos de arte emanan de sus palabras frustraciones o son bancados por un galerista para hablar genialidades de algún acomodado. Todos juntos son parte de un sistema que privatiza la cultura". 
“Por ahí pensás...  -¡Qué lindo sería exponer acá en esta galería!... -¡Son cinco mil pesos!”. Es obsceno el nivel de descaro al que se llegó porque los que tienen el poder -que dictaminan a qué artista le dan un espacio y a cuál no- trabajaron tanto la moral colectiva que se llegó a un punto oscuro en el que se asimila que es “normal” no tener un lugar para exponer y no vivir de lo que querés.
"La esencia artística murió, fue descuartizada; sólo quedó el negocio de los que venden por millones de dólares, porque fueron designados como los “artistas conceptuales consagrados”. 

- ¿Frente a qué escenario estamos entonces?

- Estamos en la época en la que un curador y un galerista valen más que un artista o la obra en sí misma. Se aisló al pueblo de este “arte conceptual de vanguardia”. Sólo se concentran en el dinero. Que todo un sistema de galerías banque a unos quitándole la oportunidad a otros es deplorable. No hay gestión cultural que permita becar a artistas, ni hay lugares que den espacio, comodidad, seguridad en la integridad de las obras. 

- ¿Cómo te las ingeniás para exponer y mostrar tu trabajo?

-Existen los centros culturales públicos, aunque no se responsabilizan de nada, y eso es un problema. Los galeristas son a los artistas plásticos lo que las disqueras a los músicos. Pero hoy es mucho más simple la cosa, yo suelo decirles a los que no pueden ir a mis ‘expos’ que no se preocupen, porque hay un lugar que se llama Facebook.

"El arte es un fenómeno extraordinario y es del pueblo y como tal, debe quedarse al alcance de ellos. No puede quedarse con un galerista, no puede, no debe". 

Mis ‘expos’ siempre son gratis, pongo de mi bolsillo para que beban y coman algo, hasta sorteo algún dibujo porque considero que la gente debe tener acceso a la obra de arte, a los originales. Hoy las redes acortan distancias, son una herramienta genial y representan una gran salida.  Hay mucha movida por esos lugares, pero: ¿qué es lo que pasa? Si la gente “entendida” no te ve en tal galería, tu obra es igual a nada. “Y a ése ¿quién lo conoce?”, preguntan. 


- Si bien sos un artista muy joven, ¿qué consejos le das a los que se inician?

-Que crean en sí mismos y que se cultiven, que lean y reflexionen para poder de esta manera formar su propio sistema de creencias y ser libres de mente y espíritu. No hay nada más peligroso para los que tienen el poder que una persona libre y educada. Cuestionen todo aquello que se les plantee a sus ojos como absoluto, suelten el pájaro en mano por los cien que están volando, e ignoren las críticas, porque es muy fácil para todos los que nos dedicamos a las artes visuales encontrarnos con comentarios desalentadores:  “¡eso no es lo tuyo!”, “¡te vas a morir de hambre!”, “¿por qué no buscás un trabajo de verdad?”. Si lo creés, lo creás. Sólo hay que confiar en uno y trabajar duro: a dibujar sólo se aprende dibujando.

-¿Cuál es la historia del dibujo que elegiste para ilustrar esta nota?

-"San Ictícola de los peces (tan santito que parecía)". Es es la única obra de la cual me siento realmente orgulloso. Me satisface el nivel técnico logrado y claro, haber podido dibujar a semejante genio como lo es el inigualable Carlos Núñez Cortés -integrante de Les Luthiers-. Había intentado dibujos de este tipo durante años y nunca llegué a estar satisfecho con los resultados. Fueron tres meses de trabajo minucioso, sobre todo en las escalas y peso visual de los elementos que aparecen representados en esta escena de uno de sus sketchs. Si bien es un homenaje a Carlitos también lo es a la obra de Gerardo Horovitz, el fotógrafo de Les Luthiers que falleció en 2009. De él es esta captura que he representado con birome, en un soporte de aproximadamente 50 cm por 40 cm. 

Increíble dibujo de Daron en homenaje a Les Luthiers

Imágenes de su segunda muestra individual en noviembre de 2015:













Sobre el artista:

Daron Mastropiero nació el 23 de Julio de 1990. Es de Merlo, provincia de Buenos Aires. Profesor de Artes Visuales. Menciones: 1° Mención en Dibujo - Salón de Verano “Graciela Mosches” - 2013

Daron Mastropiero, amo y señor de las biromes 

Gustos:

Un libro: “The Killing Joke” (novela gráfica escrita por Alan Moore e ilustrada por Brian Bolland)

Un grupo de música: Les Luthiers

Un disco: “The Wall”, de Pink Floyd (1979)

Una canción: “Misunderstood” de Dream Theater

Una película: “The Wall” de Alan Parker (Reino Unido, 1982)

Una frase: “El arte es nada porque está en todos lados” (Frase de Daron) 

Un hobby: Ver videos de sus artistas favoritos, series de tv y jugar videojuegos.

Contacto:


Blog: 

Vladimir Merchensky: Acuarela; transparencia y magia



El artista plástico argentino define a la acuarela como su especialidad y nos comenta en esta entrevista qué opinan de esta técnica los coleccionistas, sus referentes, y más.

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina

El joven artista argentino Vladimir Merchensky (1978), radicado en la ciudad de Buenos Aires, estudió con el destacado pintor Carlos Gorriarena (1925-2007) conocido por su paleta fauvista de vibrante colorido y autor de una reconocida frase entre sus pares: “Un cuadro debe romper la pared”. A sus alumnos les decía con frecuencia: “Hacé lo que quieras, pero encontrá tus colores” y Merchensky los supo encontrar: sus acuarelas expresan todo el poder del color puro. 

Como docente, se ha desempañado como tal el IUNA, la UBA y la Universidad de Palermo y trabaja dando clases desde su taller en Palermo. Como pintor, es dueño de un trabajo vigoroso, lleno fuerza y personalidad. 

Aprendió el uso de contornos sombreados en gradiente inspirado en la singular figura del polifacético Xul Solar (1887-1963) que incursionó no sólo en la pintura, sino también en la escultura e incluso la astrología. 

Vladimir Merchensky siempre tuvo afición por el arte. Autodefine su trabajo como “valorismo sintético” -tiene varios escritos sobre el tema en su completa web-. "De sus obras se destaca la confección de un tarot imaginario, una serie sobre tango, evocaciones de áfrica y el diseño precolombino, varias campañas de vía pública para el Ministerio de Cultura porteño y la Persia del arte de tapa que diseñó para el disco Espejos, de Ciro Martínez", según describe en su sitio oficial.

El artista apuesta por revalorizar a la acuarela, técnica que ofrece un infinito abanico de tonalidades y que ha sabido permanecer en el tiempo sobrellevando -según dice con agudeza- el “bastardeo por parte de los coleccionistas”.

Con el creador dialogamos, entre otras cosas, acerca del rol de los pintores y la vocación: “Todos somos artistas, pero algunos decidieron, por distintos motivos, ser crueles con ellos mismos y quitarse ese permiso”, piensa. 

Valorismo Sintético (díptico) - Acuarela sobre papel Arches - 228 x 250 cm - 2016

-¿Qué te ofrece la acuarela que no le ofrecen otros materiales?

-El poder expresivo mayor de la acuarela, al menos en el uso que yo le doy, reside en dos aspectos que le son propios: la transparencia y la sencillez con que puede esconderse la pincelada -el gesto-. El agua es la que termina de mezclar el color, en lugar de la mano, y así se consiguen transiciones y pasajes de color de mucha riqueza. Otro fuerte de la acuarela, derivado de la transparencia, es el trabajo por capas. Estas capas tienen la limitación de avanzar hacia las sombras sin poder agregarse luces o claridades, por lo que exige cierto dominio en la preservación de blancos. Elijo la acuarela por su sensualidad y delicadeza, es una cuestión emocional. Es lo más lindo que hay. 



-Por lo general el acuarelista tradicional trabaja el naturalismo pero vos representas temas que van del surrealismo al naif, ¿es así? 

-Puede que use elementos del surrealismo, pero no me considero adepto a su discurso; más bien al expresionismo, informalismo, secesionismo vienés y quizá alguna reminiscencia del art nouveau. Me interesa mucho el expresionismo porque habilita nuevos sistemas de representación en donde la deformación da permiso para una expresión psicológica mucho más sutil y poderosa que cualquier realismo, como posteriormente hizo Pablo Picasso



-Es extraño ver a un acuarelista que use tanta tinta negra ¿El negro es el sostén de tu obra? 

-La desaturación a negro fue un lugar en el que me encontré cómodo cuando quise ampliar el espectro cromático de la acuarela. El academicismo siempre criticó esta opción aduciendo que el negro de humo, o de marfil, “ensucian” el color, y defendió el uso de grises como el Payne, o el uso de sombras por complementarios. Yo decidí indagar en las sombras a negro porque necesitaba que mi imagen, usada en el arte de tapa de un libro o disco, por ejemplo, pudiera competir con una fotografía. La publicidad usa imágenes de altísimo contraste, y no podía permitirme esa desventaja en mi producto. Podría decir que fue una necesidad funcional, de diseño. Además, me sirvió para tomar distancia de la escuela tradicional inglesa. 

-No solo te interesa rescatar a la acuarela como técnica sino que además intentas darle un contenido a la obra. Quiero decir… no te quedas en la representación de un lindo paisaje, sino que incorporas elementos que dicen mucho más. 

-No siempre, pero eso es un tema que discutí en mis comienzos con mi maestro Carlos Gorriarena, quien decía que la pintura es amoral, y denostaba cualquier recurso decorativo. Yo heredé un poco de su mirada, y aunque me permito texturas y ornamentos, no soy amigo de los excesos retóricos; prefiero sugerir y dejar un mensaje abierto, que subestimar al lector. 

- La técnica de la acuarela se caracteriza por la inmediatez. El acuarelista siempre resuelve rápido. Pero vos pareces diferenciarte… 

- Claro. A ese uso “inmediato” se lo denomina “acuarela allá prima”. La manera que yo enseño es totalmente distinta y no exige tanto dominio porque se trabaja por capas. Primero se aplica una mancha aleatoria de gran poder expresivo, que le da rusticidad al soporte y nos quita el conocido miedo de la página en blanco. A esta primera capa le llamamos mugre o envejecido, y puede tener manchas leves y aguadas, de poco peso visual, o gestos de mayor protagonismo con los cuales habrá que convivir en todo el proceso. La segunda capa es el dibujo a lápiz, y el trabajo de sombreado por gradiente en cada contorno. La tercera es la mugre sectorizada en algunas superficies. La cuarta es la de relleno donde se generan transiciones cromáticas en las superficies. La quinta es una veladura transparente de tintas de color al agua, diluidas, que dan mayor brillo y saturación. La sexta es el trabajo de los detalles en seco, donde se agregan ornamentos, gestos, texturas y grafismos transparentes. 

- Otra característica muy típica de los acuarelistas está en el soporte elegido: trabajan en papel. 

- Sí, y es uno de los únicos dogmas que no puedo cuestionar. Para obtener una obra de máximo poder expresivo y detalle, la acuarela debe necesariamente ejecutarse sobre puro papel de algodón, de fibra larga, y con un correcto apresto de superficie que optimice su absorción. El papel hecho a mano no cumple estos requisitos. En Argentina tenemos acceso a poca variedad, pero yo recomiendo la línea Arches, o en su defecto Canson Fontenay o Fabriano Artístico. 



- La tinta es la que otorga el color fuerte, la acuarela siempre es tenue. ¿Cómo las trabajas juntas? 

- Para conseguir colores brillantes yo agrego una capa de color que no es acuarela, sino tinta al agua. La diferencia es que la acuarela es pigmento con goma arábiga mientras que la tinta es anilina con goma arábiga. La tinta es menos noble, más fugaz a la luz y menos expresiva, pero más su poder de tinción es mayor. Por eso las complemento aprovechando las ventajas de cada una. 



-La acuarela no permite muchos errores y tiene fama de ser una técnica poco maleable... 

-La fama que tiene la acuarela de ser una técnica difícil es responsabilidad de los ingleses, hábiles en el marketing de lo que hacen, pero yo creo que es una mentira que los acuarelistas del resto del mundo alimentaron a conciencia. La acuarela puede corregirse, incluso retirarse, en tanto esté húmeda, y muchas situaciones que el principiante considera errores, son fácilmente aprovechables en tanto se tengan algunos conocimientos básicos de composición y percepción visual. Estoy convencido que este prejuicio es alimentado por la baja calidad de materiales que usa quien quiere iniciarse en el tema. Si educáramos a los libreros para que dejaran de vender acuarelas, papeles y pinceles de calidad escolar -la calidad más baja- por eso a la acuarela se la bastardea, lo que se vende que no llega ni a la línea de estudio, mucha más gente disfrutaría de esta maravillosa técnica, permitiéndose nuevas posibilidades expresivas. 

-Los coleccionistas, ¿qué postura adoptan frente a la acuarela? 

- "Los coleccionistas también bastardean a la acuarela. El típico coleccionista argentino, no valora la obra en soporte papel como si sucede en otros mercados más amplios". 

El mercado está concentrado en la zona norte de Buenos Aires, es muy reducido y mezquino, chico y miserable. No hay espacio para grabadores, ni para escultores, por ejemplo. Se arriesgan sólo unos pocos. 



-¿Te parece que hay una especie de sincretismo de técnicas en la pintura del siglo XX? 

- Creo que la técnica mixta es sólo un permiso más entre muchos otros permisos felices de los discursos artísticos contemporáneos, y no me refiero sólo a los visuales. Aunque yo trabajo sólo con hidrosolubles por una afinidad que es ya más emocional que intelectual, admiro a hombres como Hundertwasser, que exploraron las posibilidades materiales sin límite ni prejuicio. 

- En un viaje a India en el año 2009 adquiriste pigmentos y recetas para fabricar tus propias acuarelas ¿Qué te llamó la atención de la cultura de ese país? 

- A través de un encuentro casual con un pintor de feria en la ciudad de Kajuraho, aprendí a preparar colores nobles, evitando aditivos innecesarios. Los artistas de la India trabajan motivos tradicionales, con detalles de exquisita minuciosidad. Fabrican tanto su materia como sus pinceles, y trabajan sobre un fino papel envejecido que no se parece en nada al occidental. Con sólo contemplar de cerca el Taj Mahal alcanza para comprender lo inconmensurable de su patrimonio cultural. 

-En la India se usa mucho todavía la tela pintada –hay un famoso pintor, Tintoretto, del Renacimiento, el que llamaron así por su padre que teñía telas–. Se trata de una técnica muy antigua y quizás viene de ese lugar… 

-Las telas que usan para vestirse, por ejemplo los conocidos Sari de seda, no solo tienen una riqueza cromática que incluye colores fluorecentes, sino que muchas veces lucen ornamentos y texturas finísimos. Tuve oportunidad de que me mostraran sellos de madera tallada con los que imprimían esas telas. Son artesanos apasionados. 



- ¿Qué grandes acuarelistas del siglo XX has tenido como referencia? Xul Solar trabajó excelente con ese material... 

- Xul Solar es un caso extraordinario que merece más atención; debe su reconocimiento a su amistad con Borges y su erudición y capacidad inventiva. Pero él, además, construyó un lenguaje plástico maravilloso y sumamente didáctico basado en una herramienta sencilla que es el gradiente de contorno. Yo tomé este elemento como piedra fundamental de mi lenguaje. 

- Revisando tu web descubrí una serie de paisajes cordilleranos, que incluye araucarias y una mujer con el pelo al viento. Es una serie muy andina. Se representa a la noche, prevalecen los azules; y se destaca la simbología precolombina ¿Son temas que te inspiran? 

- Bueno, el paisaje de la Patagonia me encanta porque viví ahí mi adolescencia. En la UBA tuve acceso al libro de César Sondereguer, “Arte precolombino”, y en la Pueyrredón conocí la obra de Chagall, Hundertwasser, Gurvich, Klimt, Tulousse-Lautrec, Schiele... Pero hay otros elementos que uso, que no son influencias tan directas; a veces tomo cosas de un texto de García Márquez, o de Tolkien; a veces pinto escuchando algo de Pink Floyd, Dancing Mood, Rachmaninoff o Piazzolla… 



- Ese mundo interior tan rico del que ostentan algunos artistas, ¿no crees que fomenta el estereotipo del bohemio excéntrico y “especial”? 

- Creo que no hay separación entre artista y no artista; que todos nacemos artistas, y todos sabemos cómo llegar a casa y ponernos cómodos, a escuchar nuestra música, aislarnos un poco del mundo y disfrutar la soledad. El cliché del genio iluminado mágicamente por una musa que cae del cielo, no existe. Se trata de que uno mismo se permita ser artista, y se habilite a expresar lo que trae adentro (incluso su sombra reprimida); poco importa si es cantando en la ducha, tocando un tambor-cacerola o bailando frente al espejo. 

-¿Es artista el que canta abajo de la ducha? 

- "Entiendo que sí. El que canta en la ducha y el que canta en el Colón se diferencian por su dedicación y oficio, pero sobre todo por su convicción. Hasta Kung Fu Panda te lo explica: sólo hay que creer en uno y empezar a trabajar". 

Todos somos artistas, pero algunos decidieron, por distintos motivos, ser crueles con ellos mismos y quitarse ese permiso. 

- Tu trabajo ¿se asocia a la ilustración? 

-El carácter plástico o ilustrativo de un discurso visual son polos opuestos de una dialéctica. Hay elementos plásticos que exacerban uno por sobre el otro. Por ejemplo: si uso contornos lineales para separar dos superficies, sumo carácter ilustrativo a mi discurso; si mancho con gestos aleatorios el soporte sobre el que voy a pintar con acuarela, sumo carácter plástico. A mí, personalmente, me gusta pendular entre esos dos mundos. Entiendo que el oficio de ilustrador es visto más como el de artesano -más que como artista-, pero sin ninguna duda, el buen ilustrador es un artista plástico. 



- ¿Cuáles son tus búsquedas y ambiciones profesionales? 

-Nutriéndonos de nuestros propios acuarelistas, me gustaría fundar una escuela de acuarela contemporánea argentina que tome distancia de la acuarela tradicional valiéndose de recursos como el valorismo sintético que propongo, una manera particular de trabajar los planos y los contornos. La gente cree que hacer un “ismo” es hacer un dogma. Pero no me interesa el dogma, sino alejarme del lugar común. 

-¿Cuál es la historia de la pintura que seleccionaste para ilustrar esta entrevista? 

- “Ometéotl” es una acuarela del 2013, de 35 x 50 cm, pintada a cuatro manos junto a mis asistentes Melina Faingerch, Julieta Bernstein y Emilia Baires. Estábamos elaborando el arte de tapa de “Causos” (2014), un disco de bellísima música nordestina brasilera creada por el grupo “Rabeca Lima”, y buscamos raíces y estéticas poderosas en África Negra, Mesoamérica precolombina y Oriente. Tuvimos que cuidar la sensación de paz y meditación en las miradas, incluso del felino. Más tarde Rabeca encargó a Francisco Beltramino que animara partes de esta obra, y hoy el grupo toca sobre su hojarasca y canta bajo sus estrellas. Al verlos volví a sentirme un niño feliz. 


Sobre el artista:

Vladimir Marcos Merchensky nació el 3 de abril de 1978. Nació en Caracas, Venezuela. Se crió en la Patagonia Argentina y vive en Palermo, Buenos Aires. 

Estudios formales: “Estudié diseño gráfico en la UBA y artes visuales en el IUNA”.

Sus gustos: 

Un libro: Para la vida, elijo “El arte de amar”, de Erich Fromm. Para el oficio, “Arte y percepción visual”, de Rudolf Arnheim. 

Un grupo de música/solista: Si es grupo, Rabeca Lima; si es solista, Fernando Basanta Finn. 

Un disco: “Mañana nadie se acuerda”, de Lucho Guedes. 

Una canción: “Sonhos”, de Caetano Veloso. 

Una película: “Trainspotting” de Danny Boyle (Escocia, 1996). 

Una frase: “No hay texto sin apariencia definitiva luego de repetidas lecturas; así el arte y la mujer; el gusto es invención de la costumbre”, de Jorge Luis Borges. 

Contacto: 



Link de Diario Los Andes, Mendoza: