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miércoles, 27 de enero de 2016

Festival de realismo argentino al extremo


Con el objetivo de difundir y jerarquizar a los artistas plásticos de nuestro país, Colección Alvear de Zurbarán en Buenos Aires, inaugura la muestra colectiva “Realismo Argentino” desde el 1 de febrero al 4 de marzo. Se reúnen veintiún pintores de reconocida trayectoria. 



Por Camila Reveco 

Periodista cultural especializada en artes plásticas 

camilareveco.mza@gmail.com 



El escenario: 

Seamos sinceros: el oficio, la técnica y la minuciosidad que exige el realismo no ha sido valorado en los tiempos que corren. Gran parte de los pintores que siguen apostando por este estilo se sienten excluidos de muchas de las ferias internacionales de arte y deben enfrentarse a la apatía y el desinterés por parte de un circuito hostil en donde reina la frivolidad y se privilegian las corrientes estilísticas de moda en donde no se exige calidad, sino cantidad. Además, sus obras no cotizan en las cifras exorbitantes de dinero comparándolas con otras de técnica relativamente sencilla -ahí nos metemos en un tema complejo que tiene que ver en cómo se establece el precio de una obra determinado por el mercado-. Lo cierto es que gran parte del circuito artístico ha desprestigiado el talento priorizando propuestas de dudoso valor estético. 

La muestra: 

La muestra "Realismo Argentino" que organiza Colección Alvear de Zurbarán, representa un soplo de aire fresco dentro de un marco en donde reina la improvisación absoluta. El espacio, dirigido por el Dr. Ignacio Gutiérrez Zaldívar, convoca en esta oportunidad a veintiún pintores para exponer desde el 1 de febrero hasta el 4 de marzo en Buenos Aires, ciudad que se destaca en el mundo por la cantidad de museos, galerías y salas de arte que ofrece al público.

“Realismo Argentino” se inaugura no sólo con el fin de difundir y promocionar a nuestros pintores contemporáneos, sino también con el objetivo de jerarquizar al artista plástico que, dentro de las infinitas posibilidades de creación, eligió al realismo para expresarse y esa elección le significa un verdadero desafío.
Nos estamos refiriendo a un estilo que ha sabido permanecer a través del tiempo y por sobre todo transmitir nuevas ideas, mutar y re-configurarse, trascendiendo de lo meramente representativo y demostrando que no tiene límites.

Convocamos para este artículo a cinco de los pintores de extraordinario oficio que forman parte de la muestra: Gisela Banzer (La Plata), Mauro Cano (Mendoza), Alicia Carletti (Buenos Aires), Juan Manuel Jaimes Roy (Córdoba) y Daniel Kaplan (Buenos Aires). A todos ellos les realizamos las mismas preguntas.

Comparar sus respuestas es más que interesante y enriquecedor para el debate en torno al arte contemporáneo porque se trata de artistas que no sólo tienen virtuosismo y respaldo técnico, sino que además representan un universo plagado de magia que impacta y alucina. Las obras que exponen son el resultado de un trabajo hecho a conciencia, seguro y tenaz y en donde sobresale la práctica y el estudio. Frente a su obra, no necesitamos la presencia de ningún curador, porque su pintura habla por sí sola. 


Jerónimo Guiñazú: La belleza de lo feo





En esta entrevista exclusiva dialogamos con el joven escultor argentino Jerónimo Guiñazú, que vive y trabaja desde la ciudad de Mendoza. Su fascinación por lo extraño y anómalo. Sus influencias, pasiones y más. 

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas 
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

“Veo belleza en donde la mayoría ve algo feo. Veo luz en los elementos más oscuros de mi obra, quizás como un acto de comprensión y amor a la marginalidad estética que transmiten”, son las palabras del artista plástico Jerónimo Guiñazú, nacido en Mendoza, Argentina en 1978. 

Nutrido por la estética del cineasta estadounidense David Lynch (1946), Guiñazú sabe expresar su imaginario retorcido y explorar dentro de la psiquis o lo sobrenatural sin que falte el elemento lúdico y experimental que arrastra desde la infancia. Su inquietante obra de “formas ilógicas y bizarras”, según dice, manifiesta esos aspectos de manera constante y su estilo siniestro está totalmente definido; punto destacable porque es difícil encontrarlo en un artista joven. 

Jerónimo a través de sus muñecas crea un mundo propio y perturbador. Hay algo ahí de expresionismo, surrealismo, incluso de magia. Pero el concepto global está gobernado por lo oscuro y lo macabro donde también hay belleza. “En mi caso –reflexiona- hay un dialogo con los materiales que me “guían” sutilmente en aspectos técnicos, como valores, texturas y formas”. 

¿Hay quizás alguna corriente satánica, o incluso la acción del mismísimo diablo detrás del imaginario de este artista? podría preguntarse Doña Rosa junto a su vecina, o esta periodista: “Yo diría -intenta explicar Guiñazú- que se trata de muñecas con una estética terrorífica y bizarra (…) pero diabólicas no”, deja en claro, y agrega: “Eso implica un sistema de creencias más complejo, ligado a una aceptación de dos realidades antagónicas... y mis seres van más allá de eso”.


"Monseñor", una denuncia a la pedofilia por parte de funcionarios de la Iglesia Católica. 

martes, 19 de enero de 2016

Celeste Gómez: "Se hacen la cabeza porque dibujo desnudos"




Dialogamos con la dibujante argentina Celeste Gómez, una artista “gótica”, según lo expresa. En esta entrevista exclusiva se refiere al panorama artístico nacional y opina sobre el rol de la mujer en el arte contemporáneo.



Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

Es estimulante comprobar que existen artistas jóvenes que representan un verdadero soplo de aire fresco frente a tanta improvisación por parte de personas que se hacen llamar "artistas" gracias al generoso escenario que brinda el auto-denominado "arte contemporáneo".

Queriendo ver oficio, habilidad y técnica nos encontramos, explorando las redes sociales, con la obra de Celeste Gómez, joven dibujante argentina, nacida en el año 1988. Vive en Buenos Aires, Argentina y es egresada de la escuela de arte “Rogelio Yrurtia”.

Reitero; descubrir en nuestro país buenos dibujantes -y sobre todo jóvenes- es realmente alentador; más cuando somos testigos de un pobre panorama en donde reina la falta de rigor absoluto -tema que hemos destacado en varias oportunidades y lo seguiremos haciendo-.

Por eso mismo, difundir el trabajo de esta nueva camada de artistas, que diariamente tratan de pulir su técnica dedicando muchas horas al dominio del dibujo, es para este blog una obligación. No hay opción. Más cuando ellos se enfrentan a la apatía, el desinterés y rechazo por parte de muchas galerías e instituciones que sólo promueven a los artistas consagrados o internacionales que cotizan dentro del mercado. 

“Al artista -expresa Celeste Gómez- no se lo debe dejar esperando, somos personas apasionadas por lo nuestro y necesitamos saber si del otro lado nos leyeron o simplemente nos hicieron a un lado por ser de acá”.

Pero lejos de desalentarse, la joven, en cada dibujo propone un ambicioso recorrido. Su estilo, inspirado por temas mitológicos y cuentos clásicos, con un universo creativo plagado de ninfas, hadas, gnomos, elfos y sensuales mujeres, es un aspecto a destacar porque su visión gótica sobre el arte -y la vida- la ha hecho ir por rumbos menos transitados. 

Una obra de arte sin terminar suele ser una pesadilla para muchos creadores. Celeste, en cambio, parece no tener problemas en completar con minuciosidad toda la hoja de papel; no hay lugar para el vacío o el incierto. Sabe cómo resolver, dibujo tras dibujo, hasta el último detalle. La inquietud y sensibilidad es su primer aliento para sumergirse en un trabajo obstinado y meticuloso.

La artista pueda resolver con total espontaneidad el destino de sus personajes oscuros y densos, que van revelándose de a poco con la presencia, en muchos casos, de la manzana; el fruto prohibido. Tiene, por cierto, una prolifera obra; hay gran cantidad de trabajos en su web. 

Admiradora de H.R. Giger (1940-2014) es considerada hoy una de las dibujantes jóvenes más interesantes del panorama local.



sábado, 16 de enero de 2016

Manifiesto artístico ¿Por qué existimos?


Pintura de Rubén Reveco 


Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina

Estamos frente a un escenario gobernado por la especulación y una burbuja económica impuesta por un mercado del arte que privilegia propuestas de dudoso valor estético (hapenning, performance, ready made o instalaciones).
Los ejemplos abundan y el resultado ha sido devastador: el público se alejó de los museos y las galerías que están plagadas de obras incomprensibles que necesitan de retorcidas palabras elaboradas por ingeniosos curadores que hacen lo imposible por justificar lo injustificable y hacer visible lo invisible.


Obra de la paraguaya Adriana Villagra

Obra del argentino Agustín Viñas 

miércoles, 13 de enero de 2016

Florencia Scafati: Barro Tal Vez



En esta entrevista exclusiva dialogamos con la artista plástica argentina Florencia Scafati sobre su obra. Su trabajo -según explicó- está atravesado por una inagotable celebración de lo femenino. 



Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina

La belleza y la nostalgia de la mujer es la protagonista en el trabajo de la joven Florencia Scafati, nacida en la provincia de Mendoza, Argentina, en setiembre de 1975. 

Dueña de un atractivo lenguaje; dibuja, pinta, talla, ilustra y además es una “hacedora de objetos de cerámica”, como ella misma se describe. "La arcilla es parte de mi ser", agrega. 

Admiradora de la pintora y poetisa mexicana Frida Kahlo (1907-1954) -talento que supo combinar elementos surrealistas, naif y folclóricos-, las mujeres que representa Florencia Scafati si bien tienen gestos cercanos a la tristeza y la melancolía, están totalmente alejadas del horror de la perversidad del mundo. Se resguardan, por el contrario, en una realidad lúdica; suelen estar acompañadas de sirenas, peces o gatos. 

Todo su universo se zambulle en los cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego; explorando a través del barro con un interminable entusiasmo los materiales y las técnicas de nuestros ancestros. 

Hija de los reconocidos artistas plásticos Marta Vicente y Luis Scafati, Florencia reconoce la influencia que ha recibido por parte de ellos desde su infancia. 

La obra, puramente femenina y colorida; detallista y puntillosa es testimonio de la presencia activa y constante que a lo largo de la historia han tenido las mujeres en el arte pese a los constantes obstáculos que han atravesado debido a su género.

“No creo mucho en la musa inspiradora o el talento innato, creo en el trabajo de todos los días”, dice.


jueves, 7 de enero de 2016

Fidel Molina: Detalles de la vida misma


Nació en Madrid un 3 de julio de 1971. Por ser hijo del pintor Luis Molina creció entre pinceles, óleos y paletas. Estudió en la Universidad Complutense de Madrid y allí se especializó en diseño. Con ustedes, el artista plástico español, Fidel Molina.


Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

El pintor realista Fidel Molina desarrolló por muchos años su carrera como diseñador gráfico, por eso mismo es reconocido por sus campañas para cine, televisión y publicidad; pero en ningún momento dejó de lado su labor pictórica y aquí conoceremos esa faceta. 

Siguiendo el precepto básico del realismo y la figuración -heredado de su padre- en la obra del español la única belleza válida de todo su universo pictórico, es la que suministra la realidad. 

Sus coloridas escenas son protagonizadas por hombres y mujeres disfrutando de la playa, cruzando la calle o una plaza logrando eternizar lo efímero a través de una visible pincelada que cuenta historias y transmite sentimientos. 

En un contexto en el que muchas galerías se interesan por banalidades y se margina a los artistas plásticos tratándolos de "tradicionales", destacamos en esta oportunidad la labor de Fidel Molina, pintor contemporáneo con todas las letras; no sólo porque es actual sino porque además registra nuestro entorno cotidiano. 

Su pintura, como la de toda esta nueva generación de pintores que eligen el realismo, sobrevivirá a través del tiempo -a diferencia de las modas- y servirá como registro de este comienzo de siglo XXI, para que las próximas generaciones imaginen de que va esto de vivir hoy. La obra pictórica de Molina es la vida misma escrita a través de la pincelada. 

España, por mientras, nos sigue maravillando por la cantidad y calidad de talentos de impecable factura. 




miércoles, 6 de enero de 2016

Fernando Jereb: Viaje al centro de la Tierra

El pintor argentino se refirió a la relación entre arte y naturaleza, eje que atraviesa toda su obra pictórica. “La Tierra aparece y de forma tamizada es una especie de hilo intangible que une series de distintas épocas”, reflexiona. 

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina

Representar temas ecológicos no es frecuente entre los pintores contemporáneos. En la obra del pintor mendocino Fernando Jereb cada pincelada celebra la vida; la llena de magia y libertad. 

En su maravilloso realismo la gran protagonista es la Tierra, “refugio” de todos nosotros y elemento unificador. Nidos, árboles, plumas y viento zonda también son recurrentes “personajes” en su pintura. 

Siempre el eje es el mismo: el ser humano en armonía con el medio; no por encima o fuera de éste. Incluso cuando la figura humana no está representada el mensaje es igual de claro y transparente; el ecosistema tiene derecho a existir por sí solo y quizá la interferencia actual del hombre en el mundo natural está siendo excesiva.

La preocupación de Fernando Jereb por la fragilidad de la naturaleza y su sensibilidad por el hábitat es tan autentica como todo su trabajo: “Me duele el daño que le podemos provocar al planeta y en algún punto siento que tengo herramientas a mi alcance para poder alertar y alertarme sobre qué Tierra le queremos dejar a nuestros hijos”, dice el pintor. 

Sin duda el mayor logro del creador mendocino, y su aspecto más distintivo, radica no sólo en cuidar la técnica, sino también en demostrar una cosmovisión holística que le permite expresarse como pintor y celebrar la naturaleza con profunda conciencia. 

Su contemplación, reinterpretación y representación acerca de lo ecológico -con un alto componente imaginativo- lo hace un artista íntegro; con implicaciones intelectuales pero por sobre todo emocionales. 

Lo de Fernando Jereb es un viaje al centro de la Tierra.


La “bonita locura” de pintar 

- Hay temas recurrentes en su trabajo artístico: montaña, suelo, viña, viento. En general “la Tierra” parece ser un fuerte inspirador ¿es así? 

-La verdad es que la Tierra aparece y de forma tamizada es una especie de hilo intangible que une series de distintas épocas. La Tierra y también la casa, como elemento abrazador, de contención del hombre. Esta especia de “refugio” que buscamos los seres humanos, nuestro lugar en el mundo. Nuestro pedacito de tierra. Respecto al zonda, tengo una época –a fines de los `90- en las que trabajaba ciertas tonalidades terrosas oscuras; y allí aparecía el zonda invadiendo las obras. En esa época recuerdo que comencé a pintar nidos que parecían flotas, o parecían entregarse al viento… a ese zonda que tanto nos ha “castigado”. 

-En un principio la figura humana estuvo presente, sin embargo, en sus obras recientes, desaparece ¿por qué?

-Sí, es así. A principios de los 90 me atrapaba trabajar con la figura humana, de hecho realice toda una serie de desnudos, donde la mujer era protagonista. Las figuras eran "apariciones". De a poquito la figura humana fue desapareciendo, dándole un espacio protagónico a objetos cotidianos, elementos con los que encontré la forma de contar historias: mesas y sillas vacías, jaulas abiertas o cerradas... árboles, nidos y plumas flotando, infinitos laberintos que se perdían en el horizonte. Siempre recuerdo de aquella época la obra "Mujer de campo", en la cual quería rescatar la sensualidad de la mujer laburante de la tierra.


- Su pintura me recuerda mucho a la obra del uruguayo Ignacio Iturria ¿reconoce influencias? 

-Sabes que con Iturria me pasó algo muy bonito. En el ARTEBA 95 participé junto a otros artistas mendocinos y del país de una exposición. Allí, en el primer día de expo, unos coleccionistas uruguayos me compraron una obra y me dijeron que hace unos meses habían adquirido un Iturria, quien yo no conocía. Entonces, apenas pude, me fui hace mismo día a la librería del Centro Cultural de Recoleta a buscar info de ese artista… ¡y me voló la cabeza! Durante un tiempo peleaba en cada obra para que no apareciera Iturria (risas) ¡Hasta que dejé que salga todo! Me parece que los seres humanos… ¡somos también el otro! Tomamos lo que más nos enamora de cada vivencia profunda. Yo intento cada día encontrar mi esencia, mi obra pura, sin ninguna influencia de nadie, pero seguro que mi retina se fijó en algo ¡que en algún momento aparece! Casi no veo lo que se está haciendo en otros países, ni siquiera en Buenos Aires. No baso mi obra en corrientes o tendencias conceptuales estéticas, pero a su vez, tengo la plena seguridad de que no soy ajeno a lo que están haciendo mis pares en Argentina o en otros lugares del mundo. 

-Muchas de sus obras están atravesadas por el realismo mágico; lo digo por la aparición del elemento inesperado, improbable, que crea un efecto de “maravilla”…

-Es extraño... Sabes que conozco poco y nada sobre "realismo mágico" en pintura, pero siempre he sentido cierto vinculo de mi obra con el realismo mágico en la literatura. Hay elementos que flotan con naturalidad y se relacionan con otros elementos cotidianos, el encuentro de dos mundos, la ruptura de los espacios formales, las casas arriba de los árboles, las bodegas flotando en un escenario, las casas construidas en los corchos, mesas y sillas reposando en el pico de una botella. Imágenes que me sacan de un realismo puramente formal, esa especie de poesía mágica, que a veces me hace sonreír en el momento en que la estoy pintando. Es una especie de acto catártico, de una bonita locura interna que dejo en cada pintura.


- La distinción que el realismo mágico guarda con el surrealismo es muy fina. El primero trata sobre de lo “improbable” y el segundo se ocupa de lo imposible.

-Si es verdad... ¡Siento que estos dos mundos en algún punto son uno! Lo improbable, poético, mágico, e imposible, la dureza de la realidad, el misterio del futuro. Voy pensando en voz alta y encuentro características que se entremezclan en muchas de mis pinturas.


Una obra ecológicamente responsable

- La preocupación por temas ecológicos no es común entre los pintores latinoamericanos ¿Por qué lo motiva?

-Ojo... ¡me estás haciendo pensar! (risas) Creo que mi interés por temas ecológicos viene de muy pequeño, siempre me atrajo mucho el poder de la naturaleza. Me sigue atrapando con la misma frescura de niño ver como se mueven las hormigas alrededor del hormiguero en Potrerillos, o pasarme horas sorprendido por la infinitud de un cielo estrellado. Me duele el daño que le podemos provocar al planeta y en algún punto siento que tengo herramientas a mi alcance para poder alertar y alertarme sobre que Tierra le queremos dejar a nuestros hijos. Lo mío es más humano y menos artístico (risas). 


- La atención por la naturaleza, se ha impuesto -e incluso parece estar de moda entre muchos artistas norteamericanos y europeos- ¿Por qué será?

-Posiblemente haya mucho escrito sobre estos temas. Pienso que en las grandes urbes europeas y en el "país del norte" la vorágine del hombre hace que se distancie de la naturaleza, y posiblemente los artistas tengan una lectura más crítica del daño que se está provocando. Pienso también en el destrozo climático y humano que generan los yanquis en el mundo… ¡como para que los artistas no intenten remediar tanto daño! Es acertado pensar, además, que hoy la relación entre arte y ciencia en muchos países se está trabajando de manera conjunta, proyectos de investigación involucran a los dos ámbitos y puede ser que en Latinoamérica estemos empezando recién ahora.


- Vivió la experiencia de exponer en Eslovenia hace cuatro años ¿qué pudo percibir de ese ambiente artístico? 

- ¡Lo de Eslovenia fue muy copado! Aunque la barrera del idioma es brava… el esloveno es un idioma bastante difícil; y yo apenas pronunciaba unas palabras básicas. Pero sin embargo el lenguaje visual en galerías, centros culturales y museos ¡me alucinó! Tuve la posibilidad de asistir a varias exposiciones súper interesantes. Performances, video instalaciones, fotografía, arte y ciencia; todo muy unido. Esto también a uno le hace generar mil preguntas sobre el camino elegido de la pintura, pero bueno. Siempre pienso que mi cabeza tiene un pensamiento muy contemporáneo, pero cuando elaboro mis proyectos ¡surge primero la pintura! La mano supera a mi cabeza (risas). Luego de estar trabajando esos días en Ljublijana (la capital, que dicho sea de paso, es una de las ciudades más hermosas que he conocido) tuve la posibilidad de viajar a la Bienal de Venecia. Eso sí que es un horizonte casi inabarcable de los destinos del arte. Habían cosas a mi criterio con poca sustancia, y otras obras que aún hoy las conservo en mi piel. 


-Teniendo en cuenta la “oda” a la naturaleza presente en su obra ¿Qué opina del “el arte de la muerte” -impulsado por Damien Hirst- en donde se utilizan cuerpos sin vida -de animales y humanos-?

-He visto en algunas publicaciones fotos de distintos trabajos de Hirst pero hoy no sé lo que está haciendo. En su momento me pareció interesante el tiburón en formol y los animales abiertos, etc., etc. Hoy sé que el tipo lleva adelante una "gran empresa" donde participan técnicos, químicos, ingenieros, artistas, etc. La provocación no es mi fuerte, ¡pero no puedo negar el impacto que su obra ha causado en el mundo del arte contemporáneo! Críticos, coleccionistas y curadores de todo el mundo se rasgan las vestiduras para acercarse a su obra.


Un pintor “online”: conectado con la tierra y lo virtual
- ¿Qué le aportan las redes sociales?

-Sabes que con el tema de la utilización de las redes, sobre todo Facebook, yo me negaba un poco a su uso como medio de difusión o venta. Pero la verdad que hoy forma parte de mi trabajo. Es esa pata que a los artistas aun nos cuesta trabajar. Ahora prácticamente el cien por ciento de mi obra la estoy comercializando solo. Gestiono los espacios e intento que cada nueva muestra sea un poquito mejor que la anterior. Todos los días intento compartir en las redes un par de obras que hago y esto genera un ejercicio diario invaluable para mí. Porque en ese juego diario también comienzan a gestarse ideas o conceptos para las próximas obras. La inmediatez en la comunicación que genera Internet me parece súper interesante porque vas teniendo respuestas inmediatas, como frutos de tu laburo. Aunque, por lo general, prefiero la serenidad y silencio de mi atelier (risas). 


-¿Cómo es el encuentro con los compradores? 

-Con lo de Facebook se da una cosa muy copada. Es hermoso el contacto con personas que en principio conoces sólo de forma virtual. En más de un caso, han "crecido" grandes amistades. Muchas personas que me compran están adquiriendo su primera obra original. Es muy bonito poder vivenciar ese "ida y vuelta". Gente que se emociona cuando viene al atelier, que te cuenta historias, algunos vienen con los hijos, te envían fotos de la ubicación de su nuevo cuadro en sus paredes, o personas que compran para regalar, y otras que se identificaron con la obrita apenas la vieron. "La buena obra del día", como llamo a esta serie diaria que subo a mi Facebook, me da alegrías diarias que superan ampliamente lo económico. 


Contacto:
Facebook: www.facebook.com/fernando.jereb

El pintor: 

Fotografía de Orlando Javier Pelichotti 

Fotografía de Orlando Javier Pelichotti

lunes, 4 de enero de 2016

Alfredo Araujo Santoyo: El discreto encanto de la fantasía



El reconocido pintor y escultor colombiano Alfredo Araújo Santoyo, en una entrevista exclusiva, se refirió a la dimensión erótica de su obra y reflexiona sobre los límites entre lo sensual y lo pornográfico. 

Por Camila Reveco
Periodista cultural con especialidad en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina

El arte es inherente a la condición humana; el erotismo y la fantasía también. La obra del artista plástico colombiano Alfredo Araújo Santoyo contiene los dos elementos. “La frontera del erotismo es justamente uno de los temas que estoy estudiando actualmente con mayor interés”, comenta el pintor, nacido el 6 de noviembre de 1972. 

En su trabajo hay un imaginario de posibilidades excesivas de la vida sensual de hombres y mujeres, sugeridas por medio del erotismo y representadas a través de cuerpos -o torsos- en determinadas posturas, construyendo un mensaje en el que reina el deseo, el delirio y el placer. 

Pero las connotaciones que el espectador le puede otorgar a su obra son infinitas... y por sobre todo personales. El artista explica en esta nota que su interés por el desnudo “se basó siempre en la búsqueda de quién o qué somos, más allá de las convenciones socioculturales que nos esconden o constituyen nuestra apariencia social”. 

Alfredo Araújo Santoyo se formó principalmente en la Academia de Bellas Artes de Bruselas (Bélgica) y allí tuvo el privilegio de estudiar con grandes artistas a lo largo de diez años. Hizo una maestría y se especializó en escultura, cerámica y dibujo. Más tarde, y en búsqueda de aún más respaldo técnico, siguió perfeccionándose en pintura y técnicas pictóricas. Aprovechó al máximo su estancia en Europa para compartir ese conocimiento en su Colombia natal, por eso hace veinte años se radicó en Bogotá donde ejerce la docencia y tiene alumnos de varias partes de mundo que lo visitan para estudiar en su atelier: “Todo es trabajo, práctica y estudio, de una u otra forma, eso constituye un “talento” o una “facilidad”, resume.