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lunes, 2 de febrero de 2015

Matías Sosa Wulf: El error nostálgico

A partir de la conceptualización de Arlindo Machado, teórico e investigador brasileño, Matías Sosa Wulf, artista marplatense radicado en la ciudad de Neuquén, desarrolló “Error fax”, una serie de trece pinturas en gran formato basadas en la “estética del error”.

Por Camila Reveco
Periodista cultural especializada en artes plásticas
camilareveco.mza@gmail.com 
Argentina

El error tiene connotaciones estéticas a lo largo de la historia del arte y, sobre todo, a partir del siglo XX. Su uso es muy amplio y aglutina los más variados trabajos no sólo en el terreno de las artes visuales, sino también de la música. 

El artista plástico Matías Sosa Wulf incursionó en el amplio abanico de posibilidades expresivas del error a través de una serie de trece pinturas al óleo en gran formato y monocromáticas aglomeradas bajo el nombre “Error fax”. Nombre de la muestra que ha recorrido distintos salones y galerías de Río Negro y Neuquén y próxima a presentarse en Buenos Aires. 

A partir de los “errores” de un fax intervenido por el propio pintor, Sosa Wulf, juega con esta idea. Es que en el error, en la imperfección de ese “ruido”, en la distorsión, puede estar la creación. 

Su trabajo también nos hace pensar que los dispositivos pueden no ser tan precisos o eficientes como en su momento se creyó. Se los puede manipular e incluso existe la posibilidad, como en la serie “Error fax”, de que dialoguen con lo pictórico. 

Porque la cuota experimental del proyecto de este joven artista se fusiona con el trabajo en caballete, el uso del óleo y los pinceles para culminar en una muy bien lograda trasposición pictórica que nos remite a “imágenes previas a la era digital”, según argumenta el marplatense radicado en la ciudad de Neuquén desde hace más de cinco años. 

En entrevista exclusiva, Sosa Wulf explica la base conceptual de su obra, ligada a la anamorfis y enmarcada dentro de la teoría de Arlindo Machado -especialista en imagen tecnológica y nuevos medios- sobre la “intervención del dispositivo”. Reflexiona sobre del trabajo auto gestionado por parte de los artistas, la inserción en el mercado de las obras y la paradoja del “éxito” o la consagración:

“Hay artistas geniales que no venden nada y mucho mediocre que vende y vende muy bien”, explica con idea, intuición y sentimiento. ¿Su fórmula? “La única fórmula es no tener miedo al fracaso”. Ni al error, claro. 

-¿De qué se trata “Error Fax”?

-Se trata de simular impresiones de fax erróneas generando anamorfosis de diferentes figuras -en general muchos rostros y figura humana- con planos cortos para que se magnifique el error. Esa es la propuesta pictórica que tiene además una base conceptual gráfica y analógica. Se trata de la producción de imágenes artísticas a nivel mecánico –interviniendo el dispositivo de producción-, en este caso el fax. Los resultados que obtuve los traspasé al lienzo a mano alzada. Son todos óleos sobre tela. No recurrí a ningún recurso técnico o tecnológico en esa etapa. Solo trabajo de taller, oficio y observación. 


-¿Cuál es esa base conceptual a la que se refiere?

-La obra está pensada en base a lo que proponen autores como Arlindo Machado y su reflexión sobre la producción de imágenes artísticas de origen mecánico. Machado sostiene que para salir del estereotipo de la imagen producida por la máquina, solo puede lograrse carácter artístico saliendo del sistema programado. Intervenir la máquina, según estos conceptos, sería la forma de escapar del estereotipo. Incursioné en el concepto de la “estética del error” en las impresiones.

-¿Qué modificación realizó puntualmente?

-En este caso modifiqué el fax alterando mecánicamente la velocidad de los rodillos de goma para el pasaje de la hoja.

-¿Por qué eligió el fax?

-Trabajaba en Zapala, era administrativo dentro de la Salud -Odontólogo Auditor-. Desde la localidad de Las Coloradas me envían un fax –que realmente andaba muy mal- y lo que salía no se entendía en absoluto para autorizar la cirugía en cuestión. Tuve que pedirles de hecho que me mandaran los papeles por correo postal. Pero esa mancha que vi, en aquel fax, esa estética, actuó como disparador para esta propuesta.

-¿Odontólogo o pintor? 

-Pintor, la odontología es solo un medio de vida. Es más, cerré mi consultorio particular y tomé un cargo de auditoría para poder tener tiempo para dedicarle a mi carrera artística.

-“Error fax” me parece expresionista: enfermedad, desolación y locura ¿Es realmente tan inquietante? 

-No lo sé. Pero es cierto que la estética lograda con este recurso puede transformar imágenes “bellas” en obras neoexpresionistas que impactan. Más con la ayuda del gran formato de las obras. La primera foto que sometí al proceso realmente me impactó. Pensé: “Esto hay que pintarlo y en grande”.


-Pero, ¿qué le transmite su obra?

-Realmente no se expresarlo. Como debe pasarle a otros pintores, es muy difícil llevar a palabras algunas sensaciones. Creo que sería más sencillo para un poeta. Lo que sí me parece curioso de la serie “Error fax” es el "flashback" que genera. Las imágenes parecieran previas a la era digital. Por eso no son sólo erróneas, sino también nostálgicas. Al mismo tiempo es tecnológico. También está "la imagen detrás de la imagen". En fin, para los análisis está el espectador y sus propias fantasías. 

-¿Cuáles son los artistas y movimientos que más lo conmueven y le sirven de influencia?

-Soy bastante amplio en gustos pictóricos. Me interesa tanto el impresionismo de Claude Monet como el neoexpresionismo de Francis Bacon. Cada movimiento tiene sus genios que marcan el camino de la pintura. Te gusten o no, en algo influyen. Ha habido obras puntuales que me “sacudieron”. Con Bacon me ha pasado, como también con el contemporáneo alemán, Gerhard Richter.

-¿Le parece que un artista que se autogestiona puede vivir de su propio arte? 

-La autogestión es posible solo en artistas que poseen justamente esa capacidad: la de autogestionarse. Pasa que esa virtud no acompaña siempre a los artistas con capacidad. Hay artistas geniales que no venden nada y mucho mediocre que vende y vende muy bien. Creo que hay que apostar en primer lugar, a formarse a nivel académico en artes, para luego poder lograr una propuesta personal y por último pensar en vender.
Si invertimos el orden y el motor es vender, es posible caer en pintar lo que se vende y castrar el impulso creativo. O estancarnos en una propuesta eternamente, sólo porque “funciona”. Si vamos a hablar del arte como medio de vida tenemos que pensar en introducir un producto en el mercado, si el producto está bien logrado y se lo impulsa tiene grandes posibilidades de éxito.


-Se refiere a un “éxito” relacionado al posicionamiento en el mercado del arte y a la venta…

-El ideal es que el "éxito" fuera en conjunto ¿no? Una obra con calidad y reconocida por su oficio y originalidad con un reflejo en lo monetario. Obviamente no siempre es así. Personalmente estoy más interesado en encontrar un lenguaje y terminar obras que realmente me conformen. Después viene la parte de buscar un mercado en donde insertarlas. Puede ser difícil, pero se puede.

-¿Cuál es entonces la “fórmula”?

-La única “formula” es no tener miedo al fracaso. Muchas puertas se pueden cerrar, pero si uno sabe que su “producto” es bueno tiene que buscarle el mercado en donde tiene posibilidades de fluir. Otro tema es el “charm” que tenga uno como vendedor. Si lo tenés no necesitas a alguien que venda por vos. 

- Y usted, ¿tiene ese encanto?

-Me ha pasado de vender durante una cena un óleo de 2 metros por 1,60 que estaba colgado en la pared de mi comedor. O venderle casi sin querer una pintura a otro artista en la inauguración de un Salón de Artes Visuales -un lugar que de hecho no tiene fines comerciales-. 

-Vincent van Gogh dijo: "He andado esta tierra por 30 años, y, agradecido, quiero dejar algunos souvenirs". ¿Sigue el artista en su esencia, conectado a la idea tan noble de la gratitud? 

-En eso hay un romanticismo del que muchos somos parte en mayor o menor medida. Se suma además esa gran incógnita que rodea a nuestra obra a través del tiempo. Creo que la gratitud tiene que ver con la suerte del “don” y quien tiene un “don” debe estar agradecido-. A su vez creo que es bastante repudiable tener un don y no explotarlo.

-¿Cómo ve el panorama artístico en la provincia del Neuquén?

-Existe un circuito de muestras y promoción por parte del Estado como también a nivel privado. Además está la realización de Salones. Toda esta actividad no podemos negarla. Las inauguraciones tienen buena convocatoria en general y hay un público interesado en estos eventos. Lo que veo –eso sí- es que a nivel comercial falta estructura y muchos artistas -al estar desprovistos de un circuito de venta bien organizado y con vendedores realmente capacitados, se les complica posicionar sus obras en el mercado. 


-Descríbanos la pintura de su autoría que ha elegido para ser reproducida en esta entrevista. 

-Elegí “Nude fax II”. En este desnudo posa Agustina, mi pareja y la obra me cautiva particularmente desde su preproducción. La composición fue pensada para la serie -a diferencia del resto en donde trabajé a partir de fotos que ya tenía. Para lograr magnificar los errores sobre la figura aposté al ángulo de la toma y me gusta mucho el resultado. Se trata de un óleo sobre tela de 170 x 140 cm de este año. 

-Si tuviera que elegir una pintura que siempre la haya causado profunda admiración ¿cual elegiría y porque? 

-Muy difícil elección. Me pasa que en diferentes momentos me cautivan diferentes obras... Pero voy a elegir una pintura del alemán Gerhard Richter. “Ema -Desnudo sobre una escalera-“del año 1966. Se trata de un óleo de gran formato -200 cm x 130 cm- que tiene un altísimo grado de realismo pero con la particularidad de transmitir movimiento y envuelto en una fotografía “fuera de foco”. Está muy bien lograda. 


Perfil

Matías Sosa Wulf nació en Mar del Plata el 30 de abril de 1977.
Se radicó en la ciudad de Neuquén en 2009.
Actualmente cursa estudios de la Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad Nacional de Río Negro, sede Cipolletti.Profesión: Artista plástico y odontólogo, por la Universidad Nacional de Córdoba. 

Gustos:

Un libro: “El túnel” de Ernesto Sábato 
Una película: “Stalker”, traducida como “La Zona” de Andréi Tarkosvki (1979)
Un grupo de música o cantante: Radiohead
Un disco: “Artaud” de Luis Alberto Spinetta
Una canción: “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan (1965)
Un hobby: Pesca con mosca

Contacto:

Mail: matiassosawulf@gmail.com

La entrevista se publicó en el Suplemento de Cultura - Diario Los Andes, Mendoza
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